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sábado, 30 de enero de 2010

De Dioses y máquinas. Nueva aportación a la mitología cavecana



Paco, soy Nuña. Dado lo pesado que te has puesto, te envío el último extracto del Líber Gaieoumb que he traducido. Procede del cronista "Bonus Mosus", que en otros capítulos hablaba también de dioses y costumbres de los antiguos cavecanos.

“El panteón de dioses cavecanos se ha visto incrementado en los últimos tiempos por una nueva deidad cuyo culto se extiende con rapidez inusitada.

Llámanle “Ordenator”, aunque nos llegan noticias de que más allá del Mare Nostrum, en terra incognita atlántica, de donde probablemente procede, denomínanle también “Computator”, acepción aquí casi en desuso. En las zonas rurales dadas al laboro agrícola y ganadero el culto llega con mayor lentitud y al nuevo Deus le llaman popularmente “Ordeñata” y los menos cultos “Parato”.

Los fieles aseguran que este Dios tiene grandes poderes y que les permite comunicarse directamente con él, aunque por medio de una liturgia que a este cronista le parece muy compleja y extraña. Consiste en un pequeño frons mural en el que aparecen imagines y un panel que se apoya en una tabula con pequeñas tesselae a las que golpean con los dedos de forma insistente. En ellas hay inscritas diversas litterae pero también otros signos desconocidos. Se unen por unas cuerdas designadas como “cables” y con una de ellas sujetan a un pequeño animalillo al que denominan “mus”, o más popularmente “ratón”, que se mueve, pero es duro cual canto de Anas. Estos artilugios suelen disponerse sobre un ara y los fieles los manejan sentados, aunque para evitar su gran tamaño y peso han desarrollado también una versión más pequeña a la que llaman “portátil”. Ello les permite no desplazarse al templo para orar y poder hacerlo en cualquier lugar y momento. Me dicen que algunos lo uitlizan incluso durante las navegaciones acquáticas.

Al utilizar este ritual, como por magia, en el muro surgen figuras y palabras. Los fieles pasan largas horas introduciendo plegarias y rogativas, entre las que destaca la letanía “Tabula jamonaris, ora pro nobis”, vinculada también con el culto a los verracos propio de estas tierras.

Uno de los miembros más ancianos y sabios de la secta, "Pacus Pollinus", reconocido por sus acólitos como Sumus Sacerdos, ha creado un mecanismo al que llaman “Blogus”, que les permite además comunicarse entre ellos. Por eso los lazos entre los miembros de esta religión son tan estrechos, y se mantienen unidos a lo largo de Hispania, desde Caesar Augusta a nuestra capital Emérita. Nos consta además que han expandido sus redes por todo el orbe y contactan con ellos bárbaros de sitios lejanos y desconocidos. Algunos opinan que “Blogus” podría ser en realidad un descendiente de “Ordenator”, encargado por su padre de facilitar y transmitir los mensajes de sus adoradores.

La pasión con la que se entregan al culto les lleva a abandonar trabajo y familia durante largas temporadas, ocupando además la mayor parte de su ocio. Los más fanáticos acaban padeciendo efectos secundarios. El más grave detectado por algunos galenos de la civitas emeritensis es el llamado “radhia”. Consiste en un agrietamiento en la zona mural o frons que impide contemplar con claridad los contenidos de las imagines. En los casos más graves, como el padecido por el militante Blasus Borrosus, las radhias pueden multiplicarse hasta ocultar casi totalmente la visión. Este efecto le hace entrar en una suerte de trance que por otra parte redunda en ingeniosas expresiones de fervor.

Nos dicen que otro miembro, procedente de terras ignotas, más allá de las fronteras del imperio, se ha asentado en Norba, desde donde infructuosamente intenta extender el culto, con poco acierto dada su dificultad para organizarse con la liturgia. Parece no haber caído en gracia a “Blogus”, y éste no le permite llevar a cabo sus deseos. Otras fuentes dicen que sus problemas derivan de las continuas y durísimas maldiciones que lanza cuando fallan sus medios.

La facción cristiana, a pesar de su tradicional carácter conservador y retardatario, no ha recibido con desagrado esta novedad, pues ven en ella posibilidades de expansión. Por eso algunos de sus miembros se han sumado a la nueva secta, aunque cambiando su advocación. Nuestras últimas noticias es que se encomendaban a “Sancta Pantallita del Ninio Jesús”.

Hemos podido conocer una imago representativa de “Ordenator”, rescatada de uno de los templos abandonados por traslado a otro edificio mayor. Se conoce que uno de los miembros debió dejarla olvidada, y la incluyo como ilustración para el Líber, aunque está algo dañada. Mostrada a un joven seguidor de la secta, me indica que ésta es la versión básica para los que aún se están iniciando en el culto. "


lunes, 25 de enero de 2010

Universitates


Al fin hemos conseguido que algunos de los nuestros, haciendo gala de bravura sin par, viajen con los gaeioumbari hacia esos lugares donde se ubican las universitates. En efecto, se han subido a esos extraños y ruidosos carros de faetón que utilizan para sus traslados.

Como ya habíamos observado se produce una curiosa diferencia: los que van a Vah-Dajox regresan cada semana al domicilio familiar, mientras que los que van a Mnorba permanecen allí tanto tiempo como pueden. Creemos que sus esporádico regresos al nido familiar se deben a alguna ignota insidia del culto al dios Laspelras. Debe de ser así, puesto que a la pregunta “cómo es que te vas a casa este finde?” responden, indefectiblemente, “porque se man acabao Laspelras”. Obviamente, los que marchan a lugares más alejados, a Helmantia, a Hispalis o incluso a Complutum, pasan largas temporadas sin ver a sus familias.

El pionero en asistir a universitates fue Huang Lou, que decidió completar las técnicas de acupuntura aprendidas en su lejano Catay con el estudio de la ciencia hipocrática. Encaminóse para ello a Vah-Dajox, si bien no podía evitar retornar, tan a menudo como podía, para tañer la tabularpa junto al almohade Zhydd y al cantor Karl Masseg O’Sa. Este mismo Huang Lou está construyendo un nuevo instrumento musical que produce el sonido por medio de cuerdas tensadas sobre una tabla, al igual que la tabularpa, pero que tañe, en lugar de con los dedos o con un plectro, por medio de unos macillos. Esto lo asemejaría al psalterio si no fuera por la circunstancia de que el constructor ha acoplado un teclado que le permite tañer hasta diez cuerdas al mismo tiempo. Tamaña capacidad polifónica no puede sino agradar al oído gaeioumbari.

Lo más habitual es que, para fijar residencia en su nueva ciudad, los gaeioumbari se reúnan en grupos de cuatro o cinco individuos que cohabitan en lo que denominan “pisos”. Cada piso de gaeioumbari suele asociarse a un piso de brawembarae, que parece, dicho sea de paso, mucho más aseado que el de sus compañeros masculinos. Esta asociación obedece, más que a un instinto lúbrico, a que las brawembarae, normalmente, llegan a cada calenda teniendo comida en la despensa y fuego para prepararla, lo que no es la norma en los pisos de gaeioumbari.

Tal vez debido a estas dificultades nutricias se haya instaurado el culto a una nueva divinidad: Tambo, dios de los alimentos. Aún no nos hemos introducido en ningún templo de Tambo, porque los hallamos demasiado grandes e imponentes. Por si fuera poco, hay multitud de vigilantes, situados al lado de pequeños altares, que podrían denunciarnos a la legión romana.

Los gaeioumbari no paran de referir vicisitudes sobre lo que sucede en las universitates, pero aún no entendemos muy bien.

Seguiremos escuchándolos.

sábado, 24 de octubre de 2009

Núña se ablanda. Hechos verídicos.

Bueno, compañeros, no quería decir nada hasta tanto no tuviera en mis manos algo concreto. Así pues, allá va:

El día del concierto de
O’Carolan, quiso el hado que vislumbrara a Nuña entre el público asistente. Convencido de que, ante tanta gente, no se atrevería a agredirme, acerquéme a ella y saludéla. “Tú”, respondióme. Parecióme que mascullaba, dirigiéndose a sus acompañantes: “Os dije que no viniéramos aquí, que son amigos suyos!!” Sin desanimarme, traté de establecer conversación tendente a averiguar qué planes tenía para un futuro inmediato, las horas siguientes. Comentóme que, nada más finalizar el concierto tenían previsto montarse en un vehículo de motor e irse a meditar a la sierra de Albarracín. Y que no, no había sitio para mí en el coche. Y que no, que no cogiera el mío, que no había sitio en la casa rural. Y que no, no había sitio donde acampar. Y que no, no sabía exactamente qué pueblo era. Es más, dudaban entre irse a la sierra de Albarracín o a Ámsterdam o a Kenia, al cráter del Ngorongoro.
Esta última opción hízome percibir que Nuña, con su habitual sutileza cuando hay espectadores, me comunicaba que no deseaba mi compañía: efectivamente, el cráter del Ngorongoro está en Tanzania, como no se nos escapa a todos los que veíamos Félix, el amigo de los animales. Es más, sospeché que únicamente se trataba de una excusa para darme esquinazo.
Fue entonces cuando me volví para grabar a los Ó Carolan, con la noble finalidad de compartir su música en La Tabla.
Ni que decir tiene que, a mi vuelta, Nuña y su séquito habían desaparecido.

Al cabo de un rato, encontrándome en
La Campana de los Perdidos, departiendo amigablemente con los Ó Carolan y trasegando vehementemente unos Absolut con tónica, observé que una esbelta figura se encaminaba a la puerta, procurando ocultar su rostro (el rostro de la esbelta figura, no el de la puerta).
Interceptéla (marinera)
-Tú cómo cóñoyá has sabido que estábamos aquí? Nos has seguido?
-Cómo se te ocurre, Nuña!! Es que es mi garito preferido!.
-Y permiten la entrada a un tío de tu calaña?, añadió inmisericorde.
Afortunadamente, en aquel momento, apercibióse de que me encontraba con miembros del grupo que acababa de triunfar en la plaza de San Celipe. Jesús y Susana apoyaban amigablemente su mano en mi hombro. Miguel Ángel y Elena sonreían. Dicha circunstancia (unida, supongo, a la previa ingesta de alguno de los yintonis que elabora Rodo, el moralo) tuvo la virtud de dulcificar un tanto su gesto adusto.
Tras unos instantes de reflexión díjome:
-Puede que, a la postre, no seas tan importuno, pelma, insoportable, insufrible, inaguantable, molesto, fastidioso, cargante, pesado, latoso, irritante, empachoso. Tan coñazo, vaya. Otros vendrán que bueno te harán, dictamina la sabiduría popular.
Refirióme, luego, que, para su desgracia, debido al ingente trabajo que suponía el palimpsesto, le habían enviado una ayudante que no hacía sino entorpecerla.
-Pierde los textos, los traduce erróneamente, los envía a quien no debe, se da de baja o de alta cuando peor me viene. Me está volviendo loca, Paco. Hasta preferiría trabajar contigo.
No obstante, acobardada por la luz que iluminaba mi rostro, puso punto final a la conversación:
-Si nos permites largarnos en paz y no nos sigues, te enviaré algo que no dejará de complacerte.

...

Escribo esto tras abrir el correo y ver que hay un mensaje de Nuña

-Supongo que tiene alguna relación con el hallazgo del que habláis en tu blog. Lo había extraviado mi ayudante.

(Creo que se refiere a ese intro de Habbo en que había una foto dun tío con el cránedo perforao, pero es que no lo encuentro).


Las aventuras que refieren los cavecanos cuando, tras el comienzo de la diáspora, regresan eventualmente a su domus, nos hacen albergar un fuerte deseo de acompañarlos. Hasta ahora nos disuaden dos circunstancias: Por un lado, esa diosa Arremphe, a la que es preciso encomendarse, nos provoca pavor. Por otro, el hecho de ser desertores nos hace temer un encuentro no deseado con alguna romana patrulla, que nos situaría en el circo, devorados por los leones.
Sin embargo, nos causa regocijo un hecho: parece ser que en las universitates están aprendiendo, de verdad, a hablar latín. Incluso han afirmado tener un instructor llamado Caesar. Si consiguen, como pretenden, hablar, siquiera chapurrear, la lengua del imperio, conseguiremos de nuevo comunicarnos con ellos fluidamente. En efecto, desde que falleció Plexiglás, nos resulta difícil comprender ese batiburrillo con el que se comunican. Ese calbhe que llaman, y que sólo Plexiglás alcanzaba a dominar. Se me humedecen los ojos al rememorar el día que nos dejó: partió a dar un paseo con Dufoie y Priest, durante el cual éste último se empeñó en explicarle afinaciones posibles para la tabularpa, al tiempo que Dufoie empuñaba una tabularpa-bajo similar a la inventada por Habbi Zhydd y tañía sin cesar. Cuando pudo liberarse de ellos, había perdido su fe en la raza humana, y utilizó un estilete contra su propia sien .

-Esta parte, continúa Nuña, debe de ser el comienzo de un texto más largo en que hablan de la diáspora cavecana. Aún no puedo proporcionarte lo que falta: ya te contaré. Eso sí, si dejas de seguirme y de darme el coñazo. O también si consigues alejar de mí a esa ayudante que me han enculao.

...

Os mantendré informados.

miércoles, 8 de julio de 2009

La diáspora

Nuña me ha hecho llegar un emilio. Parece ser que se ha recluido en un convento con la finalidad de concluir la traducción sin que yo la incomode permanentemente (suavizo el vocabulario que ha empleado). He tardado en subir el texto porque, sin duda para desalentarme, le ha puesto clave. Un amigo hacker me ha resuelto el problema a cambio de que limpie su domicilio durante tres meses. Todo sea por la causa.


Al alcanzar la edad de dieciocho años, no son pocos los cavecanos que abandonan el hogar familiar con el fin de asistir a unas nuevas scholae que denominan Universitas. Estas Universitates se hallan en ciudades a menudo muy alejadas de Emérita: Mnorba, Híspalis, Helmántica. Algunos hablan incluso de una urbe imaginaria que llaman Matritum. No obstante, podemos afirmar que la mayor parte de ellos se asientan, bien en Mnorba, bien en unos caseríos situados río Anas abajo, que han bautizado Vah-dajjox o Baahó.


Para trasladarse a su destino, siguen un curioso ritual: Se dirigen al templo de la diosa Arremphe que, según sus creencias, accederá a sus deseos a determinadas horas del día. En el templo moran los sacerdotes de la diosa, que se separan de los fieles tras un vidrio sobre el cual puede leerse la inscripción “Hable aquí, delante del Hygiaphone”. Los cavecanos pasan de uno en uno, entonando una plegaria que comienza siempre con las palabras “Déme un billete para ...” y añaden el nombre del rumbo deseado. Luego hacen una ofrenda pecuniaria y el sacerdote les entrega un pequeño pergamino amarillo, una suerte de salvoconducto que les permitirá viajar sin daño.
Concluido el ritual, salen del templo por la otra puerta y allí se sientan a esperar pacientemente, pues Arremphe es caprichosa: se sabe que no llegará antes de determinada hora, pero puede manifestarse mucho después de lo previsto. Así, entre los cavecanos es célebre la inquina de Arremphe para con Lalus Bollinus, quien, tras haber acumulado los retrasos más inverosímiles, en una ocasión llegó tarde a la cita, y fue ésta la única vez en que la diosa vino puntual. Tras el impredecible tiempo de espera, arriba un monstruoso y maloliente carruaje, al que los cavecanos nombran de diversos modos, según su forma y color: el camello, el ter, el matagallinas, el rompebragas.

Debe de ser cierto que estos carruajes los trasladan lejos de aquí, puesto que desaparecen durante largo tiempo, si bien las ausencias distan de ser similares para todos ellos. Así, los que van a Vah-dajjox vuelven siempre el veneris dies de cada semana, mientras los que se dirigen a Mnorba suelen espaciar mucho más sus visitas al entorno familiar.

Estos viajes y estas universitates nos intrigan sobremanera. No obstante, el medio de transporte que utilizan nos provoca pánico, por lo cual habremos de buscar otro medio para seguir estudiando las costumbres cavecanas.



sábado, 3 de enero de 2009

De Dioses y Hombres. Conversatio Nuña-Lalo

- Que Sin.
- Que no.
- Que Sin.
- Que no. Que no, Nuña, que Sin no puede aparecer citado en el palimpsesto, estarás confundiendo las letras. No es posible que los cavecanos conocieran a esa divinidad mesopotámica, que debe ser de tiempos muy anteriores.
-¿Y por qué no? Aquí la experta se supone que soy yo. Tú sólo hablas de oídas, que te has leído dos o tres manuales y ya te crees que sabes algo. Minusvaloras a estos tipos. Son tales las sorprendentes ramificaciones del Líber, que nada me extrañaría que en sus viajes de conquista por diversas zonas los gaieoumbari se hubieran desplazado hacia el oriente y allí hubieran recogido antiguas leyendas. Sin era un Dios importante y daba mucho juego, como Anu, el dios solar, Inanna, la fértil, que luego se convertiría en Ishtar, Enlil, dios de la tierra, o Ea, la diosa del agua
- Pero que no, tía, que en esa época ya ni se hablaba de esos dioses. Debe ser un término afirmativo que has sacado de contexto. Vuelve a leerlo, que creo que estás obcecada.
- A mí no me insultes. Pero fíjate, si consigo abrir esa vía presento el trabajo al próximo Congreso Internacional de Estudios Cavecanos y doy el golpe.
- Tú misma, pero me parece que el batacazo de verdad te lo vas a dar tú, con un patinazo antológico. ¿Cómo cóño vas a justificar luego el resto de la historia?. Si no tiene sentido, es sólo una palabra. Como no te lo inventes… Más te valdría seguir con la traducción de los párrafos de ese otro dios o diosa que me comentabas el último día.
- No sé, quizás tengas razón, pero era tan sugerente… ¿te imaginas a un grupo de gaieoumbari montando una expedición a tierras remotas del oriente próximo y explorando zonas desconocidas? Tampoco sería tan raro.
- No, si ya. De hecho sabemos que llegaron a tierras británicas, y de allí pudo llegar el culto a Motherna.
- Pues eso digo. La otra deidad que comentas pudo también venir de allí, pues está relacionada con el mar y la navegación. Aunque hay cosas que no cuadran y tengo mis dudas. Son párrafos algo inconexos y escritos de forma rara, quizás intervino más de un redactor. Tendré que seguir con ello. Cuando decida por dónde tirar te llamo, si puedo, mañana mismo.
- Pos fale, pero no te retrases demasiado, que luego me impaciento y los colegas están deseando que les dé noticias. Termínate esa última porra, venga, que se te enfría.

miércoles, 10 de diciembre de 2008

Scholae

En honor a la martir, he conseguido ordenar este fragmento del palimpsesto núñico


El tiempo transcurre lentamente mientras los gaeioumbari se encuentran recluidos en sus scholae. Ciertamente, nos hemos acostumbrado a sus cánticos y rasgueos. Los echamos en falta. Es la razón por la que habíamos decidido introducirnos subrepticiamente en sus centros de instrucción.

La misión ha resultado, en gran parte, fallida:

-La schola bragumbara hállase permanentemente vigilada por mujeres adultas, vestidas de un modo similar a los mitológicos “pingüinos”, que nos han impedido la entrada, amenazándonos incluso con llamar a los vigilas. Los ímprobos esfuerzos por ayudarnos de la hindú Ana Lah Gahl han resultado baldíos.

-La schola gaeioumbara (Schola Salesa) tiene una inscripción en la puerta: “Minus quam in submaritimae praetoriae navis vetera pellicula hic puellae sunt”. Es comprensible que nuestros espías se hayan visto desanimados y hayan rehusado entrar, a pesar de los chiflidos blákicos que intentaban insuflarles coraje.

-La schola santolallense tiene dos puertas. En una de ellas hállase apostado un guardián, “El civil”, cuyos denuestos nos disuaden prestamente. Por fortuna, en el otro acceso se encuentra “Lorenzo”, mucho más flexible para con nuestros propósitos.

Así, hemos podido observar cómo los gaeioumbari aprovechan el más mínimo desfallecimiento en la vigilancia de sus instructores para abandonar el recinto. Su destino más habitual es una taberna del contorno en la cual, tras una colecta, ingieren vino con limón. A su vuelta, las puertas están cerradas, razón por la cual se dirigen a la puerta más fácilmente sorteable y entonan “Lorenzo, abre la puerta”, hasta tanto el aludido entreabre los goznes diciendo “Me van a echar por vuestra culpa”. Esta cantinela la entona también cuando los gaeioumbari invaden el patio de las bragumbarae.

Cuando no están fuera del centro, dedican el tiempo a escuchar a los instructores en diversas materias, Latín, Griego, Metafísica, Matemáticas, ...

En una materia llamada Química aprenden a componer versos en honor a sus deidades: “Peróxido, Fenil, Ácido, Baseeeeee”

En otra, llamada EATP, construyen artilugios destinados a dejar a oscuras las instalaciones.

Hay otra materia (Labores del hogar) que ha estado largo tiempo reservada a las bragumbarae. Sin embargo, Emmanuel Cerro, pionero en tantas cosas, la cursa también y, así, es posible verlo, armado de aguja e hilo, sentado entre Elo y Celia Ledo. Está muy orgulloso de haber aprendido a hacer punto de cruz.



No os había contao mi otra actividad musical



viernes, 14 de noviembre de 2008

No se pone el Sol

En la Cavecania. No se pone el Sol en la Cavecania. Hoy me he encontrado (haciéndome el encontradizo, evidentemente) con Nuña, que arbolaba media sonrisa beatífica. Me ha dirigido la palabra sin golpearme previamente (buena señal):

-Esto de los gaeioumbarii empieza a dar frutos que no esperaba. Mira qué cartel estaba pegado en el tablón de anuncios de mi curro.

 

 

No creo que sea casualidad. Lo pone bien claro, aunque se vean obligados a traducirlo: Cave Canem. Y en Casetas, aquí al lado. Además, la cerveza local (esa bebida que ingieres continuamente) ha elaborado un anuncio en latín: “Ecce nostra prima cerevisia ex frumento confecta“. ¡En latín! ¡La lengua admirable y perfecta! ¡La madre de todas las ciencias! ¡Retorna la cultura clásica! Se avecina un nuevo Renacimiento, qué digo, un Requetenacimiento. Tengo para mí que todo se debe al develamiento del Liber Gaeioumborum (qué bello vocablo, con todas las vocales seguidas) y, aunque sea magra parte, a la mierda de traducciones que me ha tocado moldear.

He creído ver que enjugaba de su mejilla una furtiva lágrima:

-Por otra parte, ese grabado que me has enviado (prefiero no saber cómo te has saltado el filtro del correo no deseado), el de los caveconejos gaeioumbari, me ha emocionado. No puedo dejar de pensar que esa Nuña de porte majestuoso y mirada enérgica, esa prima donna, ese pedazo de mujer, sea alguna antepasada mía.

Tararea por lo bajinis je ris de me voir si belle dans ce miroir.

-Quién sabe, tal vez me convierta en la María Callas Bragumbara.

Me atiza una colleja desvaída que soporto estoicamente.

-Me disgusta, sin embargo, que mis ancestros hayan podido tener relación, así sea superficial, con los tuyos.

Le sugiero que lo comente en el blog, por si alguien supiera algo.

-Buena está la cosa para andar escribiendo comentarios. Si ha salido hasta un comité o asociación, o lo que sea, que se opone. Anda, vete, que te daré más traducciones. Eso sí, tienes que prometer no despertarme tres o cuatro veces por noche, como acostumbras.

 

 


¡La vida es bella, y el blog más!

domingo, 26 de octubre de 2008

Tabla Solar en palimpsesto núñico


Que la conferencia que pronunciará Nuña, sirva al menos como punto de encuentro y recolecta de questionarios rellenos por interesados en las traducciones. Aprovecharé para darle en mano nuevos dossieres eglogantes.

viernes, 24 de octubre de 2008

Cada vez cuesta más trabajo sacarle traducciones a Nuña

 

Mensaje de Nuña en mi móvil. Me conmina a presentarme illico presto en sus aposentos. Acudo raudo. Ha visto las nuevas traducciones en el blog:

-Lo ves??!! ¡Hay por ahí un texto magnífico, con sintaxis tersa y verbo florido! ¿Un nuevo Cicerón! ¡Un Tito Livio! ¡Y a mí me han colocado esta mierda, que no hay por dónde cogerla, toda llena de torpes anacolutos, errores sintácticos, redundancias innobles y feroces solecismos! ¿Qué he hecho yo? ¿Qué he hecho?

Díjele, para calmarla, que no sería tanta la diferencia, que tal vez ella fuera demasiado exigente.

-¿Demasiado exigente yo? Anda, no digas gilipolleces y mira el original. Está encima de la mesa.

Acerquéme y advertí un pergamino amarillento cubierta por una capa de una sustancia viscosa.

-Disculpa, Nuña, pero aquí no hay nada escrito.

-Sí que hay. Y discúlpame tú: había olvidado que cada vez que veo uno de esos garrafales errores, escupo sobre el palimpsesto. Además, ando algo resfriada estos días.

Mañana viajaré a Lourdes, para traerle agua milagrosa. Entre tanto, me ha dejado otro trocito de traducción

 

La presa ha terminado por llenarse. Este hecho ha significado una auténtica revolución para los Gaieumbari: uno de ellos, N’Digna, el africano (que afirma haber atravesado el mar, desde Abila hasta Kalpe, en una lancha hecha de troncos de palmera) ha construido, con sus propias manos, una embarcación, con su velamen y su gobernalle. La ha denominado IV-LXX, suponemos que por el número de individuos que puede alojar. Suben a ella y se lían a dar vueltas por la presa, siempre bajo la dirección de N’Digna. El único  problema parece ser la terminología abstrusa empleada por el capitán: orza, foque, botavara, términos de su invención que nadie más comprende. Así, cuando grita, por ejemplo, “cuidado con la botavara!!”, todos lo miran boquiabiertos para, con posterioridad, recibir un golpe en el costado. No obstante, no se desaniman, y planean hacerse a la mar.

Sus grandes cualidades como navegante han granjeado a N’Digna un enorme respeto por parte de los otros Gaeiumbari. Hasta el punto de que Vladimir, de origen eslavo, ha planteado llamarlo “Czar”, que parece ser, en su lejana tierra, un título nobiliario. Los demás se muestran de acuerdo, con la excepción del vascongado Joseba Rero, que prefiere llamarlo N’Dignakari.

 

jueves, 9 de octubre de 2008

Nuña - Intento de mediación - Conexión en directo - Aló, aló, Nuña.

He intentado por todos los medios, incluso yendo a Vadayóx a firmar unos impresos para tal fin, pero Nuña sigue en sus trece y se mofa y befa de nos como bien refleja la conexión en directo.
Mira que he puesto la cinta de Lalo a toa pastilla para ver si esa música de fondo la animaba a traducirnos algunos cachos más.
Salgo por unas horas de Khantamañana.
La Sierra da Rollo.
Vadajox paréceme tierra árida y desprovista de Cavecanias por su orografía y carpetovetonidad.
Bien está que tiene rio y fortaleza, mas no se aprecian restos de asentamientos gaieumbari en sus proximidades.
He indagado por la Plaza Alta, entre posadas y garitos y sí que se tiene conocimiento de antiguas covachas donde dormitaban Abollinaire, tañedor de vihuela y Vasked, soplador de caramillo.

Nueva luz

He de reconocer que, durante estos días, tras haberle hecho entrega de la documentación, las esperanzas que tenía depositadas en Nuña se han tambaleado. Ya me mosqueó el hecho de que su teléfono siempre estuviera apagado pero, cuando un fornido segurata apostado en su descansillo me conminó a pirarme, temí lo peor. Afortunadamente, se fue a las nueve de la mañana. Aporreé enérgicamente la puerta y, por fin, Nuña abrió. Le ofrecí churros que ella aceptó, si bien los halló un poco fríos: no en vano habían pasado la noche en mis manos, delante del portal.

-Los hallazgos de tu amigo Barrowghs han causado sensación en mi ámbito profesional. Pronto tomará el Cavecania Express un tropel de paleógrafos, historiadores del arte, antropólogos, latinistas y demás. Se proponen examinar los documentos in situ, así como entrevistarse con Rufino Mesa. Esto último se debe a que hay, por el momento, veintiocho mil trecientos catorce artistas contemporáneos que afirman ser autores de lo que califican de gigantesco canular.

Las primeras y apresuradas hipótesis apuntan a que los documentos son auténticos. Así, la vasija me ha permitido comprender un pasaje del texto cuyo significado no lograba desentrañar; el palimpsesto confirma la tesis, largo tiempo desechada, de que la imprenta fue inventada en Catai o Cipango, y sería conocida en Cavecania por la feliz visita de Mosesba San; por otra parte, un texto de Pausanias afirma que los escultores griegos faltos de inspiración viajaban a occidente, a un país lejano (Gaia) cuya principal manifestación de arte plástico era la de componer grupos y permanecer inmóviles durante días ¡No te digo cómo se han puesto al ver el grabado del Laocoonte!

Preguntéle a qué se debía la disparidad ortográfica: ¿era “Gaeiumbari” como en su traducción o “Gaieumbari” como en los documentos?

-Esto último es lo más probable. Lo cierto es que la copia de la que dispongo está escrita en alfabeto ciruélico y no es fácil desentrañar las equivalencias fonéticas, si bien hasta tú habrás de notar que ambas palabras se pronuncian de modo casi idéntico.

 

Luego me dijo que deseaba revisar la traducción y que, por favor, me fuera a tomar por culo. Pasé por alto la grosería ante la perspectiva de lograr nueva información sobre nuestra comunidad.

 

Así que ya sabéis, compaes: pronto tendréis visitas.

domingo, 5 de octubre de 2008

Planos y construcciones gaieumbarias - Primeros asentamientos - Interior chozo







Por favor, Srta. Nuña, esperamos con ansiedad la 2ª parte de la traducción palimpaséptica.







La traducción I

He ido a visitar a mi amiga Nuña. No me ha recibido de muy buen talante: eran las cinco de la mañana. Pero ante los churros que le he ofrecido, ha parecido serenarse. Le comento la posibilidad de que el palimpsesto sea un canular pergeñado por un artista contemporáneo y se revuelca por el suelo, de la risa:
-Eso es absolutamente imposible. El documento fue encontrado en los alrededores de Proserpina, sí, y estaba en una vasija. Pero se han hecho pruebas de ADN y de carbono 14 o 15. Había más objetos con él, que al principio tomamos por palimpsestos, pero se trataba de paños para limpiar el polvo. El que nos ocupa parece una glosa o apostilla de alguna obra de mayor calado y estatura literaria.
Más importante: ha concluido la traducción. Me da una copia de la primera parte. Su pluma se ha negado a traducir las numerosas expresiones soeces. Así mismo, ha intentado pulir la sintaxis pedestre del original.

Los gaeiumbari que conocemos aún no han entrado en la edad adulta. Los gaeiumbi que portan son de distintos colores, y parecen marcar la pertenencia a una estirpe, como el Kilt entre los caledonios. Desde que construimos la presa, han dado en venir aquí con frecuencia: se muestran mutuamente los gaeiumbi, se despojan de ellos y se introducen en el agua. A esta ceremonia la llaman “noche de los culos blancos”. Suponemos que se trata de algún rito iniciático. Los gaeiumbi también tienen un papel protagonista en otras ceremonias habituales, como la que consiste en destrozar útiles de loza, o cuando cantan en público.
Los gaeiumbari han renunciado a todo tipo de actividad lucrativa: ceden a sus progenitores la labor de alimentarlos, según plan expuesto por el llamado Khossi:
-Me vengo a la plaza y me jarto cerveza, luego voy a mi casa y me jarto gazpacho. Me echo la siesta y me jarto dormí. Luego, al Juan, a jartarme cerveza otra vé ...
Parece tratarse de un pueblo de aluvión, sus procedencias son muy distintas. Así, entre ellos se ha refugiado el caudillo ausetano Mandonio, que se hace llamar Mandonio Humanes. Alguno procede de Cipango, como Mosesba San. De la Lusitania, como Mendonça. De la Galia, Gouliard. Del África, N'Digna. Y así podríamos nombrarlos a todos. Están divididos en tres clanes, que parecen diferenciarse, de modo irreconciliable, por su teogonía:
• Los rockeri, que adoran a dioses que sitúan en la Britannia: Jethro, Genesis, y otros muchos más.
• Los folkii, que sitúan su Olimpo en una isla imaginaria, más allá de la Atlántida, a la que llaman “Cuba”.
• Los progres, que veneran a los perros.
Sobre estos últimos, nos ha referido el folki PetrusVeratus que su jerarquía es complicada: mientras más feo sea el perro que llevan, más progres son. Si no tienen uno lo bastante feo, pueden llevar varios. Un progre está seguro de ocupar el escalón más alto si consigue llevar varios perros muy feos.
Con este último clan no hemos podido confraternizar, por el pavor que esos animales provocan entre los romanos. Cuando vemos algún progre, siempre gritamos “cuidado con el perro”. Los Gaeiumbari, sin duda para mofarse de nosotros, han empezado a llamarse a sí mismos “Cavecanos”.

viernes, 3 de octubre de 2008

Pesquisas


No quiero echar las campanas al vuelo, pero creo que mis indagaciones sobre la cavecania están a punto de dar un paso de gigante. Y de un modo por completo casual. Ayer me topé con una amiga, distinguida latinista, a quien encontré un tanto meditabunda.

-Qué te ocurre, Nuña, díjele, te encuentro un tanto meditabunda.

-Hállome absorta en una ardua labor: he de traducir un texto escrito en un latín tabernario, trufado de expresiones soeces.

Espoleada mi curiosidad, quise saber más.

-Has espoleado mi curiosidad. Quiero saber más, expuse.

-Se trata de un palimpsesto descubierto poco ha en las cercanías de Mérida. Parece proceder de la no muy hábil pluma de un escriba diletante, que cuenta cómo, del ejército romano que se dirigía a sofocar las molestas rebeliones de los lusitanos, desgajóse una cohorte que establecióse en las proximidades de la actual capital de Extremadura.

Obviamente, yo ansiaba conocer lo que allí habían encontrado.

-Ansío conocer lo que allí encontraron.

-Una tribu, hasta ahora ignorada, a la que denomina “Gaeiumbari”.

Tal nombre hízome rememorar los gayumbos amarillos de Barrowghs, tantas veces citados en este blog, y sentíme intrigado por su etimología.

-Siéntome intrigado por la etimología de esa palabra.

-Es incierta. Especulamos con el étimo germánico Gaheis “vivaz” o el griego Gaia. El nombre de la tribu lo han derivado del vocablo Gaeiumb, que designa, en la lengua aborigen, una prenda de vestir de la que parecen sentirse muy orgullosos, pues la muestran a la menor ocasión. El sufijo mb suele indicar pertenencia a un conjunto.

Mi corazón se aceleró súbitamente: ¿Serían amarillos los Gaeiumb? De ser así, tratábase de ancestros de los cavecanos. Me apresuré a intervenir:

-Nuña, mi corazón se acelera ...

-Sí, interrumpióme, los Gaeiumb eran amarillos, pero también los había de otros colores. Y deja ya de repetir todo, que me tienes harta. Mira, cuando termine de traducir, te paso una copia.

Os podéis imaginar mi impaciencia.