Olvidábamos citar el glorioso colofón de la jornada emeritense: visita del siddión blákico, con posterior dormición. Y, al día siguiente, el templo cavecano contemporáneo por excelencia, el centro neurálgico de la espiritualidad: el Palangar del SITJ, donde nos fue dado ver, en toda su grandeza, la luthería cávica, los astilleros (la inigualable BBAHTOK’ÑODCHÁ, así como el kayak que alguna mala lengua había osado criticar pocas horas antes), el crisol de todos los metales, los sopletes de fuego purificador, la stantterida marillaica. Tantas y tantas maravillas que pueblan el imaginario colectivo.
Hemos optado por no poner daguerros, ya que no darían cumplida idea de lo que nos fue dado observar.
Una vez en Mnorba, procedía visitar santos lugares de la cavecania antigua.
Balconada de calle Godoy, 12, localización ampliamente citada nesta Tabula, donde Lalo y Mow compartieron vivienda y habitación contigua, junto a otros cavecanos eméritos. Experiencias inenarrables tuvieron lugar entonces, y mejor quedan en el baúl de los recuerdos, aunque alguna que otra ya ha pasado por aquí.
Obsérvese cómo las balconadas tienen los hierros torcidos y las paredes están muy masacradas. Sucedía ya entonces, debido al paso de los camiones y vehículos varios. ¿Quién ocupará hoy tan señalados y sacros lugares?
Luis Sergio Sánchez, 5. El piso donde nos sobrevolaban moscardones blindados.
Falta, eso sí, la sede marillaica, pero no hubo ocasión de inmortalizarla.
Momentos para la pitanza nocturna y la tabularpa relajada, a resguardo del inclemente temporal que azotaba el exterior. Fuera hacía un frío contumaz y la lluvia escuchó a Paul Warrior para anegar las calles sin compasión.
Amiguismo sin límites, rememorativo de múltiples jornadas juveniles tocando y cantando a los clásicos. Bueno, a nuestros clásicos. La verdad es que era sorprendente la amplitud del repertorio tabular y cantabile, dentonces y ahora. Se cantuvo en español, francés, portugués e inglés, o mejor espanglish. Los grandes maestros de la tabularpa lucieron sus habilidades, espoleadas por la heinekación.
Se cantaron y tocaron mogodión de piezas del repertorio de todas las épocas de Cave Canem. En su mayor parte salían enteras y sin mácula. Apenóse, no obstante, Lalo, puesto que Blaki quería alguna de las del sobre acolchado y el mañoburgués no fue capaz de restituir ninguna. Aseguró que miraría entre sus papelotes para otra ocasión.
No ha sido posible aportar más bigdros porque en muchos d'eddios se oye un extraño zumbido de fondo.
En otro orden de cosas, es preciso señalar que, durante tan fecunda velada, Blaki desveló importantísimos datos sobre el origen y desarrollo del calbhe. Estos datos serán incluidos y comentados en una próxima monografía.