
Aunque parecía imposible, he conseguido sobrevivir a un ataque masivo sufrido en las últimas fechas.
Cienes de trabajos escritos y encuadernados a canutillo formaban un frente común que atacaba por el flanco derecho.
Miles de folios de examen se agrupaban por la izquierda en posición de tortuga, dispuestos a avanzar sin pausa con el fin de ser corregidos.
Viajes con trabajo de campo avisaban: “mejor ahora, que luego va a subir la gasofa y encima van a limitar la velocidad”, pero había que aplazarlos irremediablemente ante la inminencia de los frentes más próximos.
Un amplio grupo de artículos, libros, capítulos y cursos pendientes acechaban escondidos entre las estanterías de libros, asomándose de vez en cuando para requerir mi atención y recordar que aún no estaban resueltos.
Y heme ahí, pertrechado en el sillón del despacho, ante la mesa y la pantalla del ordeñata, resistiendo embites y procurando poquito a poco victorias parciales en una guerra de guerrillas sin cuartel.
Cienes de trabajos escritos y encuadernados a canutillo formaban un frente común que atacaba por el flanco derecho.
Miles de folios de examen se agrupaban por la izquierda en posición de tortuga, dispuestos a avanzar sin pausa con el fin de ser corregidos.
Viajes con trabajo de campo avisaban: “mejor ahora, que luego va a subir la gasofa y encima van a limitar la velocidad”, pero había que aplazarlos irremediablemente ante la inminencia de los frentes más próximos.
Un amplio grupo de artículos, libros, capítulos y cursos pendientes acechaban escondidos entre las estanterías de libros, asomándose de vez en cuando para requerir mi atención y recordar que aún no estaban resueltos.
Y heme ahí, pertrechado en el sillón del despacho, ante la mesa y la pantalla del ordeñata, resistiendo embites y procurando poquito a poco victorias parciales en una guerra de guerrillas sin cuartel.

La batalla última no ha finalizado. Los frentes inconclusos no están vencidos y siguen apostados esperando una oportunidad. Pero seguimos, inasequibles al desaliento, a la espera de que una mejor estrategia organizativa pueda despejar algún día el panorama.

Baste el símil militar para describir la situación de agobio que me ha mantenido alejado de nuesa Tabula en las últimas semanas y del que más o menos sutilmente venía avisando. No me quedaba otra que renunciar a estar por aquí ante la urgencia de las prioridades laburales.
Aún sigo en la brecha, con mucho pendiente y falta de tiempo, pero sobrevivo y acudiré cuando pueda.
Aún sigo en la brecha, con mucho pendiente y falta de tiempo, pero sobrevivo y acudiré cuando pueda.
Aún tengo por ver los últimos introitos y comentarios, pero todo llegará. Un abrazo partido.