
Todo quedaba escrito, con tachones, con garabatos, pues yo iba para letrado y tomaba notas taquigráficas o blakigráficas taquicardiosas.
Muchos de esos papeles, cuartillas de apuntes como ésta de Economía Política, acababan hechas pelotillas.
El Karpinxo y el Juma las prendían fuego y jugaban a echármelas ardiendo en la habitación, sobre todo si había visitas.
Como muestra estos tres botones salvados de la quema en los cuales realizamos guiones, nos insultamos, expectoramos, nos reimos…
En definitiva:
Cave Canem carpe diem.