Mostrando entradas con la etiqueta Dibujos animados. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Dibujos animados. Mostrar todas las entradas

viernes, 22 de enero de 2010

Los dibujos animados no son sólo cosa de niños. 2

Dando continuidad al animado introito de Nochebuena (el del humor negro en Los tres cerditos) diré que estos temas de Disney han cobrado cierta actualidad cuando en fechas relativamente recientes, y a instancias de la proleación, hicimos con unos amigos un viaje a París con parte de la estancia en EuroDisney.

Allí el nivel de exposición al universo paradisíaco de Disney alcanzaba límites difícilmente soportables, con orejitas de Mickey y recuerdos acechando por doquier, aunque he de reconocer que lo pasamos bien montando en muchas de las atracciones, algunas realmente fuertes (eso de dar dobles bucles en tirabuzón a toda leite, o caer durante unos segundos en caída libre a no sé cuantos metros de altura, tiene su punto).

El caso es questas zicutancias propiciaron que me replanteara algunas de las dudas que me acompañan desde la infancia sobre ese mundillo tan peculiar, y que paso a exponer a vuestra docta consideración:




¿Por qué Mickey y Goofy llevan guantes, en todo momento, aunque sea verano y no haga frío?



¿Por qué no consuman su relación Mickey con Minnie, y Donald con Daisy, que llevan cuarenta años de novios?




¿Dónde están los padres de Jorgito, Jaimito y Juanito, los sobrinos de Donald, que se ven obligados a vivir con su tío?



¿Por qué tanto Donald como sus sobrinos llaman igualmente tío al Tío Gilito?

¿Qué le pasa a Walt Disney con los tíos, por qué le obsesionan tanto?





¿Qué clave oculta se esconde tras las secuencias de números de las placas de identificación de los golfos apandadores?

¿Y qué porras significa el palabro apandadores?
















¿Por qué, si los dos son perros, Goofy habla y va vestido y Pluto no?



¿Si Winnie the pooh tiene alguna vez descendencia, a su hijo le llamarán “hijo de pooh”?


Aunque en un comentario previo he calificado ésto como “tontintroito”, en realidad es un tema vital, vivo agobiado por la duda, y eso es un sinvivir, así que toda luz sobre tan trascendentes temas será bienvenida.


jueves, 24 de diciembre de 2009

Los dibujos animados no son sólo cosa de niños. 1

Hace algunos años, en un curso sobre cine que organizamos en la Universidad con el sugerente título de “Los dibujos animados no son sólo cosa de niños. Propuestas recientes de la animación para adultos”, proyectamos en la Filmoteca de Badajoz un ciclo de películas entre las que figuraban por ejemplo las enrevesadas propuestas de Bill Plympton o la genial “Pesadilla antes de Navidad”, que yo mismo presenté. Pero en la animación infantil también con frecuencia se han colado algunos guiños que hay que saber encontrar.



Estamos en fechas navideñas y en los cines y las televisiones asistimos a una sobresaturación de películas infantiles y en especial animadas. Entre ellas Disney se lleva la palma. Antes no tenía competencia, y cuando dicha competencia comenzó a llegar, tuvo la Buena Vista de asociarse con Pixar, con John Lasseter a la cabeza, y que es la compañía que realmente está haciendo obras fantásticas en este campo (Monstruos S.A. es mi favorita, pero también están muy bien Nemo, Bichos, y alguna otra).

Revisar algunos clásicos con edad adulta te lleva a descubrir algunas sorpresas entonces inadvertidas, y eso me pasó cuando después de muchísimos años volví a ver el corto de los tres cerditos, que tiene algunos detalles más que llamativos. Esto es aportación propia.

Fijaos por ejemplo en los pósters y cuadros que adornan las cabañas. En una el cerdito está boxeando, pero en la otra el protagonista sale vestido de hawaiana y con una pluma que no deja indiferente.



Lo mejor viene de todas formas en la casa definitiva, la construida en piedra, que, of course, no tiene pósters sino cuadros.
En la pared del salón-dormitorio cuelga un cuadro enmarcado con una foto donde la madre los está amamantando.


Pero hay otros dos cuadros en los que pone en inglés “Papá”, y sobre la palabra se ven una pata de jamón y una ristra de chorizos. No me digáis que no es humor negro del bueno.

Sorpresas te da la vida…