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domingo, 9 de noviembre de 2014

¿A dónde van?

Mini intro pa que veáis que tox lords cavecanos sajuntan. El Santiago Feliú (habrá cacerle un homenaje) y el Ruibal, por Silvio.


viernes, 19 de septiembre de 2014

Otra vez Ruibal



Cayer fui AB tra ve al Ruibal a Lacan Panna yestuvo más sembrao que núnuca. Pajo tabularpista, pajo trovas, pajo voz.
No lo grabé, que noma bía dllevao la máquina dhacer sombras de Catai.
Subo este apaño con una de lards que cantuvo. Mi pequenio Buhdda. Vadel ninio de Graná que paije quera la rencarnación del Dalai Lama y calos quince añords dijo que vale pero dllo me piro.




Qué buhdos buhdistas!!! Lo que cía Javier: porque los padres del ninio tamién eran buhdistas, que si son de la Macarena, se lía

sábado, 4 de diciembre de 2010

Habana Mía

El huebe y vienne tuvo lugar la visita de Ruibal a la campana. No pude menos quir y coger este bigdro de Habana mía, por dos razones: primera, croke lotra B no la puse; segunda, me gusta mucho; segunda, Virginia mabía guardao un sitio mu bueno y lo vía mu bien; segunda, es la única que bigdré; segunda, me dí cuen quiba tocarla en cuanto lo vide poner la cejilla; segunda, no se moye, casi.


Hala

miércoles, 21 de abril de 2010

Elbuhto Hammo

Encamínome a La Campana con un solo pesar: dllevo una cámara de prestao, dado que la habitual sencuentra retenida en Estocolmo a causa del joío volcán Eyjafjalla del Orco Jones. Habré, sin duda, de comprarme una Holly Impu como la de Vleydi, para uso y disfrute exclusivo de la Tabla.

La puerta del templo

Al bajar la escalera, me encuentro con la sonrisa de Jesús. Interrógolo, inquieto por si no se ha movido desde el día de Alberto Pérez. El ingeniero-músico me tranquiliza: acaba de llegar. Y no, no lo anuncian como parte de la decoración del garito. Añade que igual podrían hacer conmigo. Luego, pasa a referirme que él SÍ que vino la víspera, y que Ruibal estuvo como siempre: magnífico. En un breve concilio, decidimos nombrarlo puto amo del cotarro cantautoril.
Accedo a la zona trasera de la barra, donde aparecen, por este orden, Nuña y Ruibal.

Nuña toma este daguerro (se admiten comentarios sobre el careto del introitador)
Y dllô, éste otro

La cámara que mhan hace unos archivos grandísimos, pero no por eddio de mayor calidad. He censurado algunos (Habana mía, Ave del paraíso) en los que se moía cantar con demasiado enthousiasmo.




Con María José Hernández


Agualuna (en dos trozos, que no cabía)


No recuerdo en qué momento exacto, la mujerumbre enardecida comienza a gritar el consabido "Queremos un hijo tuyo", a lo que el gaditano responde, imperturbable, "Sí, hombre, ahora que los tengo ya criaos!"




En fin, magnífica noche, regada con abundantes espaciadas y copazos.


Historia de La Campana de los Perdidos

Corrían los primeros años del siglo XVI, la otra orilla del río Huerva- en el paso más cercano a la iglesia de San Miguel de los Navarros- estaba surcada por malezas insondables, cañaverales el doble de altos que la estatura humana y un sinfín de sendas laberínticas que ocupaban hasta gran distancia aquel barrio que el pueblo llamó Montemolín.

En esta época muchos trabajadores, con el fin de allegar unos recursos extras para el sustento familiar, acostumbraban a salir temprano de la ciudad y, tras pasar la jornada cortando leña, la acarreaban al anochecer para venderla en la plaza de San Miguel. A bastantes de estos trabajadores les solía ocurrir, sobre todo en los duros días invernales y debido en la mayoría de los casos a las densas nieblas que se formaban debido a la proximidad del cauce fluvial, el que no hallasen el camino de vuelta a la ciudad y les sorprendiese la fría y lóbrega noche en un intento desesperado por encontrar dicho camino de vuelta, teniendo que pasar la gélida noche como buenamente el más puro instinto de supervivencia les asistía.

Fue en uno de aquellos gélidos inviernos, concretamente el de enero de 1529, especialmente crudo con lluvias torrenciales que anegaron los alrededores del río Huerva dejando casi imposible el paso por determinados puntos. Un labrador se presentó en la iglesia de San Miguel en una de esas madrugadas dando la terrible noticia de haber encontrado los cadáveres de dos mujeres a la orilla del río. Abrazados y rígidos por el frío reinante encontraron los dos cuerpos inertes...y al parecer no fueron esas dos mujeres las únicas que pagaron con su vida el no haber podido encontrar el camino de regreso a la ciudad.

El ilustre clero de San Miguel, a tenor de los funestos sucesos, tuvo a bien colocar una gran lámpara en lo alto del campanario que, ayudada por espejos, hiciera las veces de faro sirviendo su luz como punto de referencia en la campiña. El zaragozano viento de todos conocido y que arrecia con inusitada fuerza en los días tormentosos arrancó el singular "faro" en una tarde aciaga en la que perecieron varias personas por el desbordamiento del río, unas por querer salvarse de la riada y otras por intentar salvar a familiares o vecinos suyos.

Consternada la ciudad por los desastres producidos por la tormenta, sobre todo los vecinos y parroquianos de la iglesia de San Miguel, resolvieron solicitar del "Jurado en Cap"- lo que hoy es el ayuntamiento- que una de las campanas de la torre de dicha iglesia se tocara de media en media hora desde el crepúsculo hasta las doce de la noche. La ciudad resolvió favorablemente la petición y determinó que el campanero tuviese una habitación en la misma torre o junto a ella haciendo repicar la campana de media en media hora desde el anochecer hasta la media noche y poniendo otra luz en un punto más elevado y seguro de la mencionada torre.

Dos siglos más tarde, cuando se despejó de malezas y árboles la zona, se suprimió la luz y la campana, ya denominada por todos como campana de los perdidos, siguió tocando desde las nueve de la noche en otoño e invierno y a partir de las diez de la noche el resto del año pero de hora en hora. Un genuino faro sonoro.

Solamente dejó de tocar la campana de los perdidos en la época de los sitios de Zaragoza aunque superados estos volvió a seguir tocando aunque ya no hiciese falta pues la campiña, otrora selvática, era un enjambre ya de caminos, grandes avenidas y buenas carreteras. La insigne iglesia de San Miguel tuvo a bien mantener la tradición y perseveró en la costumbre hasta bien mediado el siglo XX. Por causas desconocidas dejó de tocar pero a finales del siglo apareció en la prensa local que se había decidido mantener la tradición y seguir tocando, como hace hasta la fecha, las treinta y tres acompasadas campanadas de ritual , obviamente de manera simbólica.

Esta campana y su tocar al caer la tarde hizo que a los que vagaban por la ciudad mientras tocaba les cayera el apodo de "perdidos".

La Cueva del Tuno S.L.- sociedad que regenta el Café-bar La Campana de los Perdidos- quiso poner este nombre a su establecimiento por dos motivos fundamentalmente: el uno por ayudar a mantenerse vivas nuestras costumbres y tradiciones y el otro y más importante por estar dicha sociedad formada en su totalidad por miembros de la Tuna Universitaria del Distrito de Zaragoza, es decir formada en su totalidad por "perdidos" que despiertan cuando suena la famosa campana y a los que les gusta el reunirse mientras- como reza una famosa canción estudiantil- quede una botella y unas ganas de cantar.


Refiriónos Elena que, no ha mucho, pasó por el bar el párroco de San Miguel, quien apretóse una copa para, posteriormente, conminarlos a devolver la visita.

Dudo que lo hagan

viernes, 26 de diciembre de 2008

Pide, la vida es nuestra

Lo malo del emule, el mp3 y todas esas leches es que a los individuos lentos, entre los que me cuento, nos excede. Antes, te comprabas o te grababan un disco, y le dabas vueltas hasta que lo rompías. Ahora no. Ahora te graban un dvd con mil canciones. Y a ver de dónde sacas tiempo para escuchar.
Mirando por ahí, me he encontrado con esto: simbiosis Ruibal-Warrior, Cavecania-Tabla del Jamón.



Igual ya lo habéis oído, pero creo que no sobra aquí.

domingo, 5 de octubre de 2008

Fugitivos de Hamelin

Subo la canción de Ruibal, mientras redacto informe sobre mi nueva entrevista con Nuña.

Te voy a contar mi cuento
porque yo soy el ratón
que se sarvó der Titani
en la tabla der jamón.

sábado, 4 de octubre de 2008

Simposiums en La Tabla del Jamón 75 - Cartelismo y ruibalidad cavecantamañana




El ruin Blas - I,m confesing - Santa Etilia

Un tañedor de tiorba, Ruiz Val, me hizo conocer a Ruibal por un casette que llevó al ensayo en mi casa de la calle Hernán Cortés.
Éste músico me tachó de ruin en una disputa tras un bolo informal.
En fase godoya y maríllaca tras los temas flamenquear, íbamos a Clavellinas a ver a Ruy Blas.
a Alain Giroux, a Tete Montoliú, a Trombon Ensemble. A todos ellos vi 3 veces:
En Clavellinas y en el Aula Juan del Encina, tras el periplo psalamancar, y quizá en Badajoz en una ocasión más.
Este triángulo homónimo-phonético se relaciona por sí solo como ojo de deidad.
Ruibal metía en algún tema cachitos guitarreros de Fauré o Satie.
En Helmancia, mientras estuve más de un mes contratado de 4,30 a 5,30 de la tarde en el excovento el Camelot, cuando yo paraba para encasquetarme un coñac en copa gigante, mi acompañante al piano, Noé, tocaba la de Satie o la de Faure mientras Etilia se apoderaba de mis cañerías sorbo a sorbo.




Ilustración: Cartel para el próximo simposio sobre Ruibal a partir de las 0,30 h. del próximo domingo
5 de octubre de 2008 en La Tabla del Jamón 75, glob
Ponentes: Lalo Bollino: “El complot de las discográficas”
Mowei Wherta: “Cantautores sucedáneos y narradores apócrifos”
Bbblaki B. Mortimer: “Cartelismo ratuno”