A partir del 75 se popularizaron las pintadas como medio de reivindicación: una buena pintada podía resumir varios discursos y alcanzaba a mucha más gente. Además, cada uno podía exigir o denunciar lo que le viniera en gana.
Yo vivía, por aquel entonces, en Ávila, de donde recuerdo, sobre todo, contrapintadas gloriosas:
Muerte al cerdo de Carrillo
Y debajo
Cuidado, Carrillo, quieren matar a tu cerdo
Los baños del instituto “Alonso de Madrigal” albergaban pintadas dirigidas a establecer la genealogía del profesorado. Así, a Salva, de matemáticas, se le atribuía haber sido parido por una camella; y a la Manzano, de francés, por una comadreja.
También afloraba algún tímido “Libertad, amnistía”, así como el sonoro
Es más digno morir de pie que vivir de rodillas.
Pero, ay, la contrapintada que ponía los pies en el suelo:
Lo malo es si te pillan cagando.
En la época marillaica, Cave Canem hizo una aguerrida expedición pintatoria: compramos unos esprais y llenamos Cáceres de mensajes. Croke Karl no vino, no me acuerdo por qué.
Al día siguiente, nos dirigimos ufanos a contar nuestra hazaña a Adrian, que se había convertido, en cierto modo, en nuestro padre espiritual. Contamos con su aprobación, excepción hecha de la pintada “Que capen al Reagan”, puesto que, afirmaba el hibernio, Reagan ya estaba castrado.
Recojo dos pintadas vistas recientemente en Mañoburgo. La primera, con el clásico espray, exhortativa
Y ésta otra, digital, desiderativa.
ULTIMÍSIMA HORA
Ya con el introito en la güeb, apercíbome de evento importante: la tabla del jamón llega a Catai.
Oboservade el mapa


