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miércoles, 4 de febrero de 2009

Pintadas

A partir del 75 se popularizaron las pintadas como medio de reivindicación: una buena pintada podía resumir varios discursos y alcanzaba a mucha más gente. Además, cada uno podía exigir o denunciar lo que le viniera en gana.

Yo vivía, por aquel entonces, en Ávila, de donde recuerdo, sobre todo, contrapintadas gloriosas:

Muerte al cerdo de Carrillo

Y debajo

Cuidado, Carrillo, quieren matar a tu cerdo

 

Los baños del instituto “Alonso de Madrigal” albergaban pintadas dirigidas a establecer la genealogía del profesorado. Así, a Salva, de matemáticas, se le atribuía haber sido parido por una camella; y a la Manzano, de francés, por una comadreja.

También afloraba algún tímido “Libertad, amnistía”, así como el sonoro

Es más digno morir de pie que vivir de rodillas.

Pero, ay, la contrapintada que ponía los pies en el suelo:

Lo malo es si te pillan cagando.

 

En la época marillaica, Cave Canem hizo una aguerrida expedición pintatoria: compramos unos esprais y llenamos Cáceres de mensajes. Croke Karl no vino, no me acuerdo por qué.

Al día siguiente, nos dirigimos ufanos a contar nuestra hazaña a Adrian, que se había convertido, en cierto modo, en nuestro padre espiritual. Contamos con su aprobación, excepción hecha de la pintada “Que capen al Reagan”, puesto que, afirmaba el hibernio, Reagan  ya estaba castrado.

 

Recojo dos pintadas vistas recientemente en Mañoburgo. La primera, con el clásico espray, exhortativa

 


Y ésta otra, digital, desiderativa.




ULTIMÍSIMA HORA

Ya con el introito en la güeb, apercíbome de evento importante: la tabla del jamón llega a Catai.

Oboservade el mapa


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viernes, 5 de septiembre de 2008

Adrian y Reykio

En Cáceres había, todos los domingos por la mañana, manis anti-otan organizadas por uno pelirrojo, que era de no me acuerdo qué partido. Los antidisturbios estaban, como siempre, más cachas que los asistentes y eran, casi siempre, más numerosos. Soliamos pensar que no nos pegarían. Más que nada, porque si nos pegaban, nos mataban. Las manis concluían con una marcha hacia el cuartel de los militronchos, con la intención de hacer una cadena humana. No había bastante peña, pero el camino era divertido: nos encabezaba Adrian, con alguna de sus múltiples flautas, tocando esto:

También, alguna vez, cantuvimos “Qué alegría cuando me dijeron”. Los maderos nos miraban mal.

La casa de Adrian y Reykio (ignoraba yo la ortografía de su nombre) abrigaba con frecuencia buen número de cavecanergúmenos. La nipona, aparte de las virtudes citadas por Vladi, era quiromante y guitarrista. Su condición de oriental le valía no pocos gritos por parte de los lugareños. Y el Águila, recriminante: “Tocha, que es japonesa, no sorda” 

miércoles, 3 de septiembre de 2008

Desclasificación de archivos y fuentes - Summa Cavecana et Rusticana - Obertura y Dilatación



































































Gratificante y docto sermón de Moisés que he leído muy despacio para que no se terminara nunca.
Gratia plena y loor por entresacar tan útiles datos de tu privilegiada memoria.
No es lo mío la adulación, pero tus palabras valen su peso en oro.
Esto último puedo avalarlo demostrándolo empíricamente con los ácidos y las estrellas del fiel contraste.
Si de Iquique sólo telarañas y episodios inconexos he conseguido desentrañar en la profunda gruta craneal, con la apertura y desclasificación de los archivos caninocanoros se van a recuperar parcelas enteras musivarias.
De resultas de otra mítica actuación – Los Balbos – la formación cavecana siguió derroteros de lo más variopintos y pizpiretas.
Hubo miembros que se presentaron a las elecciones de ese año.
Yo, que no tenía ni la más remota idea de un proceso judicial, tenía cola de clientes en la puerta de la casa de campo de Aguas Vivas:
Un colgao y su novia poetisa se habían metido en un buen berenjenal por haber roto un escaparate de una tienda de música
para mangar una puñetera flauta dulce…
Una ex enamorada de un cavecantoro afanábase en recuperarlo vía jurisprudencial…
Cuando venían visitas al susodicho predio rural, por hache o por bé terminábamos jugando al escondé y ráspados y pinchados
de zarzas.
Por fin se estrenó mi tema “Niña”, del que adjunto manuscrito y edición posterior con las voces tan maravillosas de las Hermanas Galayo…
Cómo Helmant nos paseaba cada quincena con un loco cacharro diferente en cada ocasión – Opel, Studebaker, Pegaso, 4x4,-por la parte antigua y primorosa de doña Norba Caesarina.

“Norba, norba caesarina
Y escóndete bajo esta tarima…
Pero Norba, norba caesarina…”

O el mismo Norba el griego, el egregio.
Adrian, un profesor irlandés de la Universidad, ingresó con la kena y flautas variadas del Eire en Cave Canem. Su mujer oriental, Reykio, amasaba telas, lanas, hilos y creaba unas deliciosas muñecas. Manejaba el lápiz con destreza. Adjunto retrato.
Ensayábamos a campo abierto, en la loma de Aguas Vivas, entre vacas que excrementaban a sus anchas en estuches de violín y códigos penales, civiles y leyes de enjuiciamiento.
Entre camadas de perros abandonadas en sacos junto a los muros de mampostería que nos separaban del barrio.


Bibliografía:
Poemas del Atrofiao – BBBlaki – Manuscrito – 1977-82
Las Claves del Sol – Poemas astrofísicos – B. B. Lucía Blakey – 2001-3