Tras la visita a casa de la periodista, el bidgrio de los amantes parisinos. Obsérvese cómo la canturrina en mitad de esta bella composición del intérprete francés Francis Cabrel, se arranca con una imitación de sardana en el justo momento en que el encargado del sonido, a la sazón panadero del lugar, desconecta sin mayor problema el cable de la guitarra. El desconcierto es mayúsculo, pero no dura mucho y Lalo puede seguir en su rasgar melódico, Lowla con su tema.
Ojo también, a esa voz sedosa de la periodista que se une en un susurro a la de la cabaretera, mientras registra el evento. Enrojecida de vergüenza, no ha querido hacer ningún comentario. Ha permitido sin embargo, que disfrutemos de ese "ronroneo" cariñoso que acompañaba a la cantante principal.
Sin más, escuchemos...

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