jueves, 11 de septiembre de 2008

Calle Godoy la mano tendida

Estos días de atrás, recibí un Power Point, de esos que pululan por los correos electrónicos. Había muchas fotos de atardeceres lánguidos. Sobrescritas, frases de Confucio, Lao Tsé, Khalil Coelho y Rabindranath Hesse. Se me exhortaba a olvidar el pasado, con el pretexto de que, para ser feliz, había que hacerle sitio al futuro. Pues no me da la gana. Que olvide otro. Y si no, que me lo recuerde alguien.

Recuerdo de la época Godoyana. Momento para mí penoso: un burócrata me dice que no me han renovado la beca. La ecuación era sencilla: sin beca, me tenía que ir a mi casa. Lo cuento en el piso y Moisés me tiende una mano así de grande: me paga los estudios. Días después, el asunto se soluciona gracias a la intervención de otro burócrata menos cuadriculado. Cuento a mi padre lo de Moisés y me dice: “Eso no lo tienes que olvidar nunca”. Prefiero hacer caso a mi padre que al del Power Point.

 

Aparte. El plano Marillaico está a punto de llegar. No os impacientéis. También he intentado obtener plano de Godoy, pero plantea serios problemas (esto es confidencial): los planos de ese piso se los ha llevado la CIA. Parece ser que utilizan la estructura en Abú Graib y en Guantánamo para lograr confesiones de los más recalcitrantes. Amnistía Internacional me apoyará, probablemente.

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