lunes, 24 de noviembre de 2008

Juguetes infantiles


En Mérida llamábamos repión a la peonza, y a las canicas bolindres. Había categorías entre los bolindres: los de barro, los de cristal y los metálicos, que yo sacaba de los rodamientos de la fábrica de mi padre y eran un lujazo.
Estaban las chapas, en las que pegábamos las fotos de los futbolistas haciendo equipos y jugando partidos con un garbanzo como pelota.
Todos tuvimos tirachinas. También jugábamos al pincho, trazando las cuadrículas en el suelo, con serias dificultades para conseguir uno adecuado, pues no era fácil. Yo tuve uno malo, que al soltarlo me rozaba y hacía heridas en la mano, y otro muy bueno, que me hacía invencible, o al menos eso quiero recordar.

En los veranos estaban las cometas, los globos de agua, la Bola Loca, el tenis en las pistas de Lolino o el Tiro de Pichón, y las cañas para pescar en La Charca, donde también sin necesidad de juguetes lo teníamos todo, nadando, tirándonos de la muralla… y allí llegarían los barcos, juguetes grandes… y las primeras pandillas.

A los juegos citados por Paquinho, de forma excepcional, sumaría el Lego, cuyas piezas me traían mis padres de Elvas cuando aún no se comercializaba en España. Tenía tantas piezas que llegó a encargar a un carpintero un mueble a medida, con cajoneras, para guardarlas. Sobre él dos planchas grises sobre las que montaba las casas, barcos y personajes (construidos, porque aún no habían creado los ridículos muñequitos tipo clics de Famóbil). Tenía vías para hacer circular un tren, con pila de petaca y sus correspondientes vagones, cuyas cajas se adquirían por separado.

También de Elvas me traían unos cochecitos de carreras pequeños, con suspensión, que corrían muchísimo y a los que tiraba por una rampa para ver cuál llegaba más lejos. El mueble del Lego no, pero las piezas y los cochecitos todavía los guardo. Nunca tuve Scalextric, jugaba algo con el de mis primos cuando iba a Madrid.

Había unos chicles o caramelos con los que venían unos muñequitos de plástico, de colores, de tamaño mínimo, que se llamaban “cabezones”, con cuerpo pequeño y una cabeza redonda enorme. Con mis primos les poníamos motes: “Flequillo”, “Coletitas”, “Beatle”, e igualmente hacíamos competiciones dejándolos caer rodando por una rampa.

Los vaqueros e indios de plástico, en el fuerte Comansi (juguete completo, juguete Comansi) o similar, y los soldaditos, también consumieron horas de asueto.

También jugué mucho con los Madelman, y no con los Geyperman, que eran más grandes y toscos. Aún debo conservar alguno deseando hacer pandilla con los que tiene Blas, grandes actores, por cierto. Tuve, cómo no, los Juegos Reunidos Geyper, un Exin Castillos y una caja de Mecano, pero de madera, no de metal, con lo cual a lo mejor no era Mecano ¿o eso era un grupo musical?.

Unos Reyes magos me trajeron un sofisticado muñeco llamado Polito, que pegaba patadas a unas pequeñas pelotas que caían por un cilindro, y frente al que hacíamos paradiñas tipo Casillas, entonces Iríbar.

Siendo creo que aún más pequeño, otros Reyes trajeron una pequeña batería con la que tuve que formar tal escándalo que debieron arrepentirse y finalmente, tal como había llegado desapareció, sin que nunca supiera la causa. El disgusto fue terrible y una primera frustración como instrumentista. Luego vendrían más. Sí le saqué partido a uno de esos paratos, cuyo nombre no recuerdo, pero que se tocaban como un piano, con una mano, soplando por la boca.

Misión espacial” consistía en unas varillas de metal unidas a un eje, y en las que mediante una rueda había que capturar a un astronauta o una nave perdida con un cohete imantado, calculando el impulso de las vueltas que había que dar. Y había un cívico juego de Congost llamado "Mantenga limpia España", en el que hacíamos de barrenderos, y con unas palas teníamos que quitar fichas con basura a los contrarios. Menuda idea.

Recibí el Juego de Magia Borrás con la mayor ilusión y debí martirizar a la familia con los trucos. Sería una segunda vocación frustrada. El juego aún subsiste con éxito en las tiendas, supongo que con los mismos trucos: las cartas dobles, la bolita en la doble copa, el pañuelo que se guarda en el lateral de la caja negra…

Conservo, aunque algo dañado, un juego de baloncesto de mesa, con la pista alabeada y agujeros donde iba cayendo la pelotita. Con unas palancas en los laterales el jugador al que correspondiera tiraba con un gancho la pelota a las canastas. Tenía marcadores y todo. Yo pegué papelitos con los jugadores del Madrid de la época: Emiliano, Brabender, Cabrera, Santillana, Luik, Walter, Rullán, Meister, Sagivela, Corbalán…

Y coleccionábamos interminables álbumes de cromos. Los más espectaculares eran los de Bimbo, gigantescos, creo que se llamaban “Nuestro mundo”, o algo así. Y estaba “Vida y Color”, que fue como nuestro primer libro de Historia, con las razas y las diferentes culturas. Esos conseguí completarlos. Otros muchos quedaron en el camino.

Se puede abrir un capítulo para disfraces, con los que acudíamos a fiestas y seudoguateques primerizos en los chalets de Proserpina y de los que guardo fotos inenarrables. Los hubo de mejicano, de pastor, y uno de indio, con todos los accesorios (pipa, arco y flechas, un puñal, collares de dientes de plástico, penacho de plumas… ).

Más adelante, ya algo más mayorcito, me entretenía mucho con el Telesketch, con un microscopio, el Quimicefa y con el Spirograf, que permitía trazar espirales con unas plantillas.

Hemos jugado mucho, y eso es un buen síntoma. No hemos salido tan mal. Diversas circunstancias me hicieron perder la mayoría de esos juguetes que hoy me hubiera gustado conservar. Voy a ver si en el trastero encuentro el Lego.

4 comentarios:

Paco dijo...

Yo tampoco tenía Scalextric. Con doce o trece años (vivía en Almadén) me regaló uno mi hermano. En Almendralejo, nos invitaba a jugar Enrique Iglesias, hijo de terrateniente. Su Scalextric ocupaba una habitación.

Blaki dijo...

Telepatía total.
Fui a la casa familiar a buscar la pistas de scalextric, pues tenía las mías más las de mi herbano, más las que me dio A. White... e intenté llevármelas para Portugal a la Master Class del lunes para hacer juegos.. después me arrepentí porque eran mucho trasto.

Blaki dijo...

Ahí están las ilustraciones..!!!
Me entran ganas de tener un Exin Castillo para filmación Castillo Helmant o segundos planos Parte antigua caceregna.

Viva el cinema

Viva el juguete

Viva el blog soñado juguetón.

El blog se lee de muchas formas... como Rayuela.
Ya lo ordenaremos u ordeñaremos.

Blaki dijo...

Ahí te dejo algo de Vampiros mientras viene Paco de Gabbaccia.
A ver si no se nos congela paí arriba..!!!
KÉ fr´´iiiiiiooooo...!!!!

viva el bloggggg calentito !!!!