lunes, 5 de enero de 2009

Aportaciones a la mitología cavecana II

- ¿Paco? Soy Nuña.
Que te envío lo que llevo traducido. He encontrado dos largos trozos distintos y no estoy muy segura de que estén redactados por el mismo autor. Quizás ello explique las aparentes contradicciones que surgen. No sé si hablan de dioses diferentes o es el mismo que tomó caminos insospechados. Tampoco sería tan raro.
Te envío ahora el primer fragmento. Bueno, me dices lo que sea. Quiero pulirlo para presentarlo en el Congreso.
Lo de los mesopotámicos lo he aparcado por ahora. Tenías razón, quizás fuera muy arriesgado hacer esas conexiones, pero no renuncio del todo, pues una divinidad de esa zona aparece citada de nuevo y no debía andar yo tan descaminada. En fin, ya veré. Te paso el texto y me cuentas. Más adelante te remitiré el otro fragmento, que estoy terminando de traducirlo.


En la mitología cavecana, “Pathera” es venerada como diosa del mar. Son muchos los episodios que relatan sus hazañas, elogiando siempre su valor y su lucha contra los elementos adversos, de los cuales no siempre sale vencedora. Pero aunque muera en el intento tiene el don de renacer y emprender de nuevo su periplo.
Se la representa con forma de cavecanoa, con numerosos brazos a uno y otro lado, que agita para moverse entre las olas.


Este tipo de imagen recuerda a la del dios “Kayak”, dios nórdico incorporado recientemente al panteón lusitano. Tiene una iconografía similar, aunque más estilizado y con sólo dos brazos. El culto a “Kayak” se ha extendido mucho en toda la Cavecania. Algunos de sus fieles portan coronas y a las extensas omilías de su sacerdote sumo, Blasus Verborreus, replican insistentemente como salmo: “¿Por qué no te Kayak?”

Los ritos a la diosa "Pathera" se realizaban desde embarcaciones similares a la cavecanoa. Los fieles tenían la costumbre de apiñarse mucho en varios de estos navíos. A modo de promesa o sacrificio se imponían cruzar por mar desde el África hasta la Baética, sin apenas alimentos y bebida. Los fieles eran todos de piel oscura, la mayoría negra, e incluso portaban niños para iniciarles en el culto.
Los que lograban sobrevivir se buscaban la vida en las nuevas tierras y formaban colonias, en algunos casos marginales, en otros integrándose con los habitantes autóctonos. Lograban vencer las dificultades con el idioma con frases como “Paisa, para tú, vendo barato”, o “Viva Real Madrid. Raúl selección”, que les servían para establecer un primer contacto.


Los más avezados consiguieron establecer un curioso y extendido procedimiento para la difusión del culto, aprovechando el éxito que tenían sus himnos musicales. Desarrollaron un sofisticado sistema para guardar sus voces y músicas en pequeños discos, primero negros y grandes, luego pequeños y brillantes, que más tarde podían escucharse por medio de unos extraños artilugios, llamados “tocadiscos”, “reproductores de cedés” y “deuvedeses”, términos que cito tal cual aparecen en los textos antiguos, pues son difíciles de adaptar al cavecano vulgar.
Los vendían a precios módicos sobre mantas tiradas en el suelo. Al ser un culto prohibido por la religión oficial, las persecuciones eran continuas. Para avisar de la presencia de los agentes controladores, uno de ellos gritaba: “¡Ea!”, singular interjección, coincidente con el nombre de una divinidad oriental, encarnación acuática, y todos recogían el atillo mediante un sistema de cuerdas y salían corriendo para no ser capturados. A pesar de estas dificultades, el culto se fue extendiendo gracias a lo modesto y barato de los estipendios que obtenían en el intercambio.

Hay quienes afirman que el culto a la diosa “Pathera” llegó hasta tierras asiáticas, y la relacionan allí con la deidad que responde al nombre de “Panthera”. En este caso es una encarnación animal felina, cuya mitología la sitúa junto a lobos, osos, serpientes, tigres y cachorros humanos. Quizá por derivación del nombre, su acepción más conocida es la de “Bagheera”, apodo repetidamente citado en los textos del relator Kipling, que se acompañan por iconos en los que asume la forma de un felino negro de esbeltas y potentes formas. Dicho cronista asegura que incluso tenía el don del habla humana, pero quizás no haya que darle mucho crédito.


8 comentarios:

Blaki dijo...

Preciosa narración, caprichosa y artística, por un lado, y social y reflejo de una tragedia humana por otro.
Sin trampas ni cartones, como algunas veces incurro en mis textos, engordados con anexos zibóricos que pueden o no venir al caso.
Texto, y pretexto, y porqué no contexto, de una situación cávico-real que rayano en el rellano de lo deontológico y teológico gaieumbarii ataja certeramente los desequilibrios rémicos de nuestra tambaleante sociedad de la opulencia.
Enhorabuena por tu inspiración, brava y sincera.

Blaki dijo...

Aparte de nuestra común labor regia del día señalado de hoy:
el trinomio - no confundir con el Trifonio Sálico ( papá-mamá&monedero )me absorve por completo y para más inri he de seguir la gata cabal ( en lunfardo, la cabalgata )....

mas...

os tengo preparada una sorpresa.

Ya veréis a lo largo del dia.

Corto, cambio...
Suma y sigue.

El blogg es mi aliento y mi K-fé.

Javo dijo...

Me cuesta entenderos, jooo.
Por cierto, hoy Blaki se ha marcado un bolo desde su balcón bastante ameno e interesante...VIEEEEJA,JAJJAJAJAHAHAHAHAHAHAHAHA!!

Paco dijo...

No desesperes, Javo, a mí también me cuesta entendernos.

Paco dijo...

Me puesto en contacto con el profesor Dan Dolabara, especialista en migraciones.
Sus tendré informados

Blaki dijo...

weeeeeeeeeeeeyyyyyyyyy..???
ONANDÁAAIIIISSSS Coleguis????
...TENGO KIR A BUSCAR REBALOS ULTIMAHORA ULTIMO DIA ULTIMO SEGUNDO.... ké niervos..arrgggg

la Cabal Gata...
urfff
arrrggg
k poko kea pa terminla noelia joía...

ufff
aayayayayay..!!!

Moisés dijo...

Dudo si a Javo le confunde el introito o es más bien el erudito-académico-crítico primer comentario de nuestro insigne emérito, Doctor en Filosofía clásica y social, Blasus Barrosus.

Quizás nos aclare algo el egregio profesor Dan.

Del introito vendrá pronto una segunda parte más ligerita.

Moisés dijo...

Intrigado me tiene lo del bolo balconero...