viernes, 2 de enero de 2009

Al-Mâridí - Nw Glóbolo - Fiesta del Cordero








Al-Mâridí - Nw Glóbolo - Fiesta del Cordero
10 de Enero de 2009
Hora : 20,10 h.
Lugar: Al-Mârida (Emerita Avgusta)¨

Pasión almaridí. Dejo éstos textos de cuando el grupo dio sus primeros pasos.
Foto del estreno mundial en la Alcazaba árabe.


Cielo y tierra

Por Titus Burckhardt

El hombro curvado inclinado hacia la tierra,Abreva el polvo con lluvia de perlas.Su parte superior dispara cual arco sonoroRayos de agua todo alrededor,Comparable a las esferas celestes; pues sus efusionesParecen cometas combatiendo la sequía.Es un juglar que, encantado por el baile de las ramas,Da volteretas, armado de espadas brillantes.No creo que sea de sed que gima tanto,Si las aguas corren por sus hombros:Más bien que ella sea cantadora y el jardín un bebedor,Pues siempre bebida y cante van unidos.Los claros mechones de agua sobre la madera oscuraSon como dones claros sobre lo oscuro de los ruegos.
(Abu ‘Abd Allâh b. Abî l‑Husayn, ministro en Ifrîqiyâ, aprox. 1242)


A lo largo de los ríos de la España árabe, giraban aquí y allá grandes norias que frecuentemente tenían la altura de un edificio y que, movidas por la corriente, regaban las tierras circundantes. Tenían paletas como la rueda de un molino y en sus llantas cangilones que elevaban el agua, vertiéndola, al girar, en canales elevados, a través de los cuales fluía hacia las huertas y los campos de las orillas. Frecuentemente los poetas árabes han cantado a estas norias, gustando de compararlas con las esferas celestes, que en su movimiento circulatorio arrastraban a los astros, o bien con las nubes que beben en el mar, y subiendo luego por encima de la tierra, prodigan la lluvia. La noria —término español derivado del árabe na’ûra— es tan atrayente porque ofrece la imagen de un equilibrio insuperable y natural de espíritu humano y naturaleza.
Por su origen los árabes no eran agricultores, sino pastores transhumantes y comerciantes. Sin embargo, supieron adaptar todas sus empresas a un método. En la expansión de los árabes de Arabia les acompañaron también agricultores orientales, originarios principalmente de Siria y del Norte de África, regiones en las que se practicaba, desde hacía siglos, el arte de irrigar tierras de secano por medio de canales, aljibes, pozos con garrucha y fosos de filtración. Algunos investigadores españoles afirman que los métodos de riego, tal como se siguen empleando en el sur de España, y el derecho de las aguas, estrechamente relacionado con ellos, son de origen romano. Sin embargo, llama la atención que estos métodos y costumbres se dan en casi todas aquellas regiones que durante algún tiempo han sido dominadas por los árabes: por ejemplo, a lo largo del Ródano, y hasta en los valles laterales más elevados del Valais donde, todavía hoy, el canal de riego abierto en la roca, conservado por encima de Siders, se llama «la bisse des Sarrasins». En el transcurso del siglo X, los árabes llegaron a ocupar durante un tiempo prolon­gado los puertos alpinos del valle del alto Ródano. Todavía algunos topónimos dan testimonio de ello. Sobre el aspecto que presentaba la agricultura durante el florecimiento del califato occidental en al‑Andalus nos informa un calendario o almanaque escrito en 961 por el obispo mozárabe Rabí' b. Zayd y dedicado al califa al‑Hakam II. De paso, se puede decir que se trataba del mismo obispo que con su nombre latino‑visigótico de Recemundo fue enviado como emisario de ‘Abd al‑Rahmán III a la corte de Otón I y que, por encargo del mismo califa, viajó a Constantino­pla y Siria para coleccionar allí valiosas obras de arte con que adornar la nueva residencia de Madihat al‑Zahrâ’.El calendario de Córdoba se rige por el año solar en que también se basan los musulmanes para todo lo relacionado con las faenas agrícolas, pero que sólo los cristianos utilizan además para computar el año litúrgico. Rabî’ b. Zayd no deja de nombrar las fiestas eclesiásticas, incluidos los cultos de determinados sepulcros de santos en o cerca de Córdoba, y cita iglesias y monasterios. Para los musulmanes, el año litúrgico es el año lunar, que consta exactamente de doce ciclos lunares y que es unos días más corto que el año solar, de modo que las divisiones de uno y otro se desplazan en su relación mutua con un ritmo de aproximadamente 33 años.
El calendario no sólo indica el aspecto del cielo en cada mes, cuándo salen y se ponen el sol y las constelaciones más impor­tantes, cuánto duran el crepúsculo matutino y vespertino —lo cual es importante para los musulmanes, ya que así observan las horas prescritas para la salat— y qué cambios de tiempo cabría esperar o temer con la aparición de tal o cual constelación. También menciona lo que debería plantarse o cosecharse en un momento dado, y la conducta temporal y cíclica de los animales domésticos y salvajes.
De enero se dice que el agua de los ríos da la sensación de estar tibia y que la tierra despide vapores:
Los árboles se llenan de savia. Las aves se emparejan. Los halcones de Valencia construyen sus nidos y empiezan a fecundarse. Los caballos se alimentan de los brotes tiernos. Las vacas paren sus terneros y su leche aumenta. Aparecen polluelos de ánidos y ocas. Es la época de plantar huesos y esquejes y de colocar las estacas en las que se habrán de apoyar olivos, granados y otros árboles frutales parecidos. Florecen los narcisos tempranos. Se levantan parras para las uvas tempranas y otras plantas trepadoras que no traen fruto, se siembra la portulaca, se cosecha la caña de azúcar, se prepara la conserva de remolacha y el jarabe (sharâb) de cidra ácida.
En febrero,
Los polluelos de las aves salen de sus huevos. Las abejas se reproducen. La fauna marítima se renueva. Las mujeres empiezan a cuidar los huevos del gusano de seda hasta que se abran. Las grullas emigran a las islas fluviales. Se plantan los bulbos de azafrán y se siembra la col de verano. Algunas clases de árboles se cubren ya de hojas. Es la época de encontrar trufas; los espárragos silvestres aumentan. Las flores de moscada echan brotes. En este tiempo se injertan brotes nobles en los perales y manzanos, se plantan árboles jóvenes y se cambian de lugar los plantones. Si fuera necesario y puede realizarse sin perjuicio, se practican sangrías y se administran medicamentos. En este mes se envían las cartas para reclutar jornaleros para el verano. Las cigüeñas y las golondrinas vuelven a sus nidos.
Se ve que la crianza de los árboles frutales, que solían ser ennoblecidos por medio de injertos, desempeñaba un papel im­portante. No obstante las plantas de cultivo más frecuentes eran olivos y vides.
Continúa:
En marzo se injertan las higueras. Los cereales sembrados se enderezan sobre sus tallos. La mayor parte de los árboles echan hojas. Los balcones de Valencia ponen huevos en las islas y los empollan allí durante treinta días, se planta la caña de azúcar. Florecen las primeras rosas y los primeros lirios. Las habichuelas de las huertas empiezan a engordar. Aparecen las codornices. Los gusanos de seda salen de los huevos. Los esturiones y las alosas abandonan el mar y suben por los ríos. Se plantan pepinos, se siembra el algodón, los crocos de huerto, las berenjenas, la melisa y la mejorana. En este mes se envían las cartas a los administradores para comprar caballos para los príncipes. Las larvas de las langostas empiezan a moverse y conviene ordenar aniquilarlas rápidamente...
¡Cuántas plantas producía el suelo andalusí! En mayo empie­zan ya a cuajar las espigas de trigo.
Los olivos y la vid echan fruto. Las abejas preparan la miel. Las especies tempranas de manzana y pera maduran y también las bayas negras llamadas «ojo de vaca», al igual que los albaricoques, las cerezas y los pepinos. Es el momento de poner en conserva las nueces y de exprimir el jugo de manzanas de la clase sha’bî. Se recoge la simiente de adormidera para preparar con ella un jarabe. En oriente maduran en esta época los sicomoros. Se recogen los brotes de la fumaria, del apio y del eneldo, de la siempreviva, de la adormidera negra, de la mostaza, de los berros amargos, de los tarâtît, y se exprime su jugo; también se recogen las flores de manzanilla para extraer de ellas el oleo...
Seguramente Rabî’ b. Zayd o Recemundo aprovecharía mu­chas cosas de las costumbres españolas que existían ya antes del dominio musulmán. Sin embargo, muchas plantas mencionadas por él, como los albaricoques (al‑barqûq), los melocotones y la caña de azúcar sólo habían sido introducidas por los árabes. Sobre todo, el fondo astronómico del calendario, tanto en lo referente a su contenido como a los términos empleados, corres­ponde a la sabiduría oriental. Probablemente incluso se derive de la cosmología de los nabateos, aquel pueblo emparentado con los árabes que había convertido el desierto jordano en una tierra fértil y que poseía unos conocimientos muy extensos sobre la relación entre los movimientos celestes y el crecimiento vegetal. Todos los antiguos pueblos agricultores consideraban al cielo como sede de la fuerza activa y generadora, y a la tierra como sede de la fuerza paciente y receptora del universo. Esta dualidad poseyó no sólo para los nabateos un sentido tanto práctico como espiri­tual: la agricultura estaba relacionada con el culto a la divinidad.
Una obra sobre «Agricultura nabatea» (Kitâb al‑filâha al­nabatiyya) fue traducida muy pronto por Abû Bakr Ibn Wahshiyya del griego al árabe, y según Ibn Jaldún sirvió de fuente a los eruditos hispano‑árabes. Según este autor, tomaron de ella los conocimientos astronómicos y agronómicos, eliminando las «supersticiones paganas» de los nabateos. Todavía Abû Zakarîyâ Yahyà b. al‑‘Awwâm de Sevilla, famoso agrónomo y botánico del siglo XIII, aprovechó algunos conocimientos de esta obra.
En cualquier caso, el Calendario de Córdoba tiene todavía otra faceta, que no sólo concierne a su aplicación agronómica, sino también a la medicinal. El movimiento anual produce una alteración en las cuatro cualidades naturales: caliente y frío, húmedo y seco, las cuales no sólo influyen en el crecimiento de las plantas, sino también en el estado del cuerpo humano con arreglo a su disposición natural:
El mes de enero... pertenece al invierno, las propiedades naturales que se mezclan en él son frío y humedad y, por tanto, el elemento que le corresponde es el agua y el humor corporal que predomina durante esta época es la flema. Por consiguiente, en esta estación lo más conveniente en cuanto a alimento, bebida, movimiento y reposo, es todo aquello que aumenta el calor y disuelve las superfluidades en el cuerpo. (Esta estación) conviene al que tenga un temperamento caluroso y está en la juventud, mientras es hostil al hombre de tempera­mento húmedo y al anciano...
Para comprender estos consejos médicos hay que recurrir a la doctrina griega antigua de las facultades naturales, y los elemen­tos y humores correspondientes, que puede ser ilustrada por medio de un esquema geométrico como el que acompaña este texto. En él se puede ver que las cuatro facultades naturales que producen todo cambio en la naturaleza terrestre se oponen de dos en dos y se unen de dos en dos, para constituir cada uno de los cuatro elementos: calor y sequedad se unen en el fuego, frío y humedad en el agua; mientras la tierra participa tanto de la sequedad como del frío, y el aire tanto de] calor como de la humedad. De ahí se comprende también que los cuatro elemen­tos, tal como los concibió la ciencia antigua, no tenían nada que ver con las materias químicas que hoy llamamos elementos; en efecto, no se trata de aquella tierra que consta de una mezcla de varios minerales, ni del agua que se puede descomponer en hidrógeno y oxígeno, sino de cuatro manifestaciones básicas y típicas de la existencia corporal en sí; podríamos hablar de un estado sólido, otro líquido, otro gaseoso y otro fogoso de la materia. No se trata de reducir los cuatro elementos a una disposición más o menos densa de corpúsculos mínimos o a otro tipo de concepto mecánico; lo que importa son las cualidades inconfundibles: fuego, agua, tierra, aire; ellas formas las «pilas­tras angulares» (arkân) de una ciencia natural que no es cuantita­tiva, sino cualitativa.
Pero expliquemos en primer lugar lo que hay que entender por los cuatro humores que corresponden en lo orgánico a los cuatro elementos. Según los médicos árabes, que siguen a los griegos antiguos, los cuatro humores son los materiales de cons­trucción básicos de todos los seres vivos de sangre caliente. Son el producto final de la digestión, después de la eliminación de todas las partes no asimilables de los alimentos, a partir del jugo digestivo puro, del kilo (kay1ûs); existen en forma mezclada en todo el cuerpo, aunque en ciertos órganos se almacena un exceso de uno u otro humor; así la bilis amarilla tiene su sede privativa en la vesícula, y la atrabilis en el bazo. La sangre contiene siempre los cuatro humores, aunque sea en distinta proporción: la flema la espesa, la bilis amarilla forma su «espuma», la bilis negra sus «posos»; algo parecido se puede afirmar sobre cada uno de los restantes humores; al igual que los cuatro elementos están presentes en cualquier materia corporal, aunque sólo se manifieste uno de ellos, ninguno aparece totalmente desprovisto de mezcla. Ahora bien: la salud del organismo vivo depende del equilibrio de los humores, que a su vez se logra por medio del efecto conjunto de las cuatro cualidades naturales: caliente, frío, húmedo y seco. Una tendencia dominante hacia el frío conducirá en colaboración con la humedad a un efecto disolvente, y en combinación con la sequedad al endurecimiento; según ocurra una u otra cosa, prevalecerá la flema o la atrabilis. Y al revés: una tendencia excesiva hacia el calor, unida a la sequedad, hace el temperamento «bilioso», y unida a la humedad lo hace «de sangre floja».
No obstante, las cuatro cualidades naturales, dentro de cier­tos límites, admiten diferentes proporciones de mezcla, sin que esto perjudique la salud del cuerpo; de ellas derivan los distintos « temperamentos», que en árabe reciben el nombre de «mezclas», y también las distintas «templaduras» del cuerpo con arreglo a la edad y la estación. La enfermedad es una «rotura del equilibrio» de los humores corporales o vitales. Es tarea del médico ayudar a la naturaleza a restablecer el equilibrio; esto se puede lograr combatiendo el calor interno con remedios antitérmicos que disuel­van el exceso de sequedad, o cualquier exceso por medio de su contrario. Sobre la forma de tratar los médicos árabes a sus enfermos, ha dicho acertadamente un médico español moderno, F. Fernández:
Siempre preferían los medicamentos simples a los compuestos, y entre los simples aquellos que forman parte de los alimentos, y no sólo de los fármacos. Si no quedaba otro remedio que acudir a los medicamentos compuestos, escogían aquellos que lo estaban en menor grado. Esta es una regla que se repite en los escritos de los médicos hispano‑árabes... al medicamento heroico de la triaca (que estaba compuesta de un número muy grande de ingredientes) sólo se acudía si se trataba de curar a cualquier precio a un rey, un personaje importante o un enfermo muy grave...
El conocimiento de los fármacos de origen vegetal tuvo un desarrollo muy particular en la Edad Media. El cultivo de esta rama de la ciencia se vio favorecido por la circunstancia de que en España se dan casi todas las plantas que crecen entre los Alpes y el desierto. Históricamente, este desarrollo tuvo su ori­gen en un suceso particular: El basileus bizantino Constantino VII Porfirogeneta había enviado de regalo a ‘Abd al‑Rahmân III una copia cuidadosamente ilustrada de la Materia Médica de Dioscórides. Por mandato del califa, fue traducida al árabe por el médico judío Hasday b. Saprût en colaboración con un erudito bizantino y varios musulmanes, y comentada más tarde por el médico del califa Hishâm II, Hasan b. Yulyul y el toledano Abû l‑Mu’tarif b. al‑Wâfid al‑Lajmî (997‑1074). Otros médicos y far­macólogos árabes se basaron en esta obra, particularmente Ibn Mufarray de Sevilla, al que llamaban al‑Nabâti, «el botánico» (vivió aproximadamente de 1165 a 1240) y su famoso discípulo Ibn al‑Baytâr de Málaga (m. 1248 en Damasco), que ha descrito mil cuatrocientos fármacos, entre ellos trescientos no menciona­ dos hasta entonces, así como Abu‑Ya’far al‑Gâfiqî (m. 1165) cuyo libro sobre medicamentos simples sirvió de base para muchas obras parecidas.
Se clasifica a los medicamentos con arreglo a sus cualidades calientes, frías, secas o húmedas. Para dar un ejemplo, citaremos algunos pasajes de la obra de consulta del médico Abû‑l‑Qâsim al‑Zahrâwî, el Abulcasis de los latinos. Estos párrafos son tanto más elocuentes cuanto tratan de los medicamentos simples que al mismo tiempo son alimentos. El equilibrio exacto de los alimen­tos constituía para los médicos árabes el fundamento de la salud.
El higo es de naturaleza caliente y húmeda en primer grado. La mejor clase es el blanco con la boca abierta. Es empleado para los riñones, cuyos cálculos disuelve. Su inconveniente es que llena y ceba. Esto se puede contrarrestar tomando caldo salado y bebida de vinagre.
La ciruela es de naturaleza fría en primer grado. La mejor es la ciruela pasa dulce. Se emplea para evacuar 'la bilis. Tiene el inconveniente de perjudicar al estómago. Esto se contrarresta tomando azúcar de rosas.
La pera es de naturaleza fría en primer grado y húmeda en segundo grado. Las mejores son naturalmente las pasas. Se emplean en casos de debilidad del estómago. Tienen el inconveniente de producir cólicos. Esto se contrarresta tomando después de las peras frutas de otra clase.
La violeta es de naturaleza fría en primer grado y húmeda en segundo grado. La mejor clase es de color azul, como el lino, con muchas hojas. El olor a violeta adormece y un jarabe fabricado a base de ella fomenta la evacuación de la bilis. Su inconveniente es que enfría y produce catarro. Esto se contrarresta utilizando grano de saúco y clavos.
Las lentejas son de naturaleza fría y seca en segundo grado. Las mejores son las rojas, gordas. Se emplean para aliviar la acidez de la sangre y fortalecer el estómago. Tienen el inconveniente de dificultar el coito y de disminuir la visión. Esto se contrarresta comiendo berros y tomando duchas.
El melocotón es de naturaleza fría y húmeda en segundo grado. La clase mejor es la que huele a almizcle. Los melocotones se emplean en casos de fiebre ardiente tienen el inconveniente de descomponer los humores; esto se contra­rresta con vino aromático.
La albahaca que huele a limón es de naturaleza caliente en segundo grado y seca en primer grado. La mejor es la que despide un olor fuerte. Su materia sólida es astringente y su jugo laxante. Tiene el inconveniente de turbar la vista. Esto se contra­rresta con caldo de verduras y portulaga sin sal.
La mostaza es de naturaleza caliente y seca en tercer grado. La mejor es la fresca, roja y cultivada. Disuelve la gota, pero perjudica al cerebro. Esto se contrarresta con un remedio preparado de almendras y vinagre...
Abû‑l‑Qâsim al‑Zahrâwî (Abulcasis), que murió en 1106, se hizo famoso sobre todo como autor de tratados de cirugía. Sus obras fueron traducidas ya en la Edad Media al latín, provenzal y hebreo, e impresas repetidas veces durante el Renacimiento. De hecho la cirugía árabe llevaba un adelanto considerable a la latino‑europea. Los árabes hacían autopsias desde una época temprana y conocían tanto la antisepsia como la narcosis. Sin embargo, seguían considerando la intervención quirúrgica como última ratio, a la que sólo se debía acudir en casos extremos, como dice al‑Zahrâwî:
No se debe usar la cirugía antes de tener la prueba de que todos los demás remedios no producen efecto. De ningún modo se debe realizar una operación por desesperación, ya que la cirugía sólo es admisible cuando el estado general del enfermo hace probable el deseado éxito de la misma. Si el médico no ha reconocido de antemano la naturaleza de la dolencia, si no ha sido capaz de reconocer su causa verdadera y si tiene en su conciencia alguna duda acerca de ella, sería un crimen intentar una operación que puede poner en peligro la vida de un prójimo.
Cuando leemos relatos acerca del éxito conseguido por los médicos árabes en sus curaciones, nos vemos forzados a suponer que su método, a pesar de sus muchas deficiencias, se basaba en hipótesis correctas. Esto se puede afirmar en especial en relación con la doctrina humoral, que interpretaba todo lo referente a la constitución humana como un equilibrio lábil de distintas fuerzas. En menor grado se puede aplicar al conocimiento de la anatomía, cuyo pleno desarrollo se produciría después en el occidente latino. Era una disciplina que encajaba muy bien en el espíritu analítico del Renacimiento europeo. Sólo entonces se empezó a considerar al organismo humano como una fábrica, una estruc­tura compuesta de muchos mecanismos. Esta manera de ver las cosas favoreció a la cirugía, pero indudablemente ha tenido sus desventajas, porque fácilmente se olvidaba que la constitución del cuerpo humano forma un todo indivisible. Esto es exacta­mente lo que no perdieron de vista nunca los adeptos de la llamada medicina humoral, tal como los árabes la aceptaron de los griegos y la transmitieron beneficiada a través de las traduc­ciones latinas.
Si se comprenden las cuatro cualidades «naturales» —ca­liente, frío, seco y húmedo— como impulsos naturales hacia la expansión y contracción, disolución y solidificación, se deduce fácilmente que también se puedan aplicar al campo psíquico: la expansión corresponde al placer y a la alegría, que en árabe puede recibir el nombre de «ensanchamiento» (bust), mientras la contracción (qabd) corresponde al miedo y a la angustia. Por otra parte el alma se «disuelve», se hace «líquida», cuando es capaz de asimilar toda clase de formas, y se «endurece» si permanece apegada a una sola. Según esto, podemos imaginarnos el papel que desempeñará la cuadruplicidad de las cualidades naturales en un arte como la música, ya que es misión de una música auténtica —y tal música no puede existir sin un fondo espiritual— ­restablecer el equilibrio del alma, que puede ser apasionada o angustiada, difusa o rígida, o varias de estas cosas simultánea­mente, de forma muy similar a como la medicina restituye el equilibrio de los humores corporales.
Lo que en el cuerpo son los cuatro humores, en el laúd árabe son las cuatro cuerdas. Estaban pintadas de amarillo, rojo, blanco y negro y correspondían a la bilis, la sangre, la pituita y la atrabilis. La negra estaba afinada en la tonalidad más elevada, y es característico que correspondía precisamente al elemento ínfimo. Según las cualidades naturales que se emparejaban en cada una de las cuerdas, éstas eran afines u opuestas entre sí.
Los médicos árabes de la Edad Media utilizaban la música para tratar a determinados enfermos mentales.
En el año 822 llegó a España, procedente de la corte califal Abbasí de Bagdad, el genial músico Ziryâb, para establecerse en la Corte de Córdoba, donde se ganó el más alto favor de ‘Abd al‑Rahmân II. No sólo transmitió los usos de la música persa que habrían de tener resonancias duraderas en al‑Andalus, llegando hasta el popular flamenco de nuestros días, sino que también enseñó a los cordobeses, que hasta entonces habían conservado un estilo de vida sencillo al modo de los árabes antiguos, toda clase de costumbres perso‑asiáticas, como llevar vestidos de distintos colores según las estaciones o la manera de adornar una mesa festiva. Hoy se le suele describir a veces como un arbiter elegantiarum, una especie de «Beau Brummel» pero esto no está de acuerdo con aquellos tiempos. Como en el Japón cortesano de la época Heyan, en la Bagdad de la alta Edad Media, influenciada por el ambiente asiático, no se solía elegir determinado color para un traje de corte, o una melodía para una canción, sin relacionar­los con las leyes cósmicas.
Este Ziryâb, que enseñaba las diez tonalidades o modi de la música según Ptolomeo, e inventaba personalmente poemas a modo de letras para sus melodías, modificó el laúd habitual de cuatro cuerdas por propia iniciativa, añadiéndole una quinta cuerda, intercalada entre la segunda y tercera y teñida como la segunda de color rojo; representaba la respiración y otorgaba al laúd —como dice al‑Maqqari— un sentido más fino y mayor efectividad.
Por respiración (nafas) no se entiende aquí sólo el soplo del aire, sino más bien su contrapartida interna: el aliento vital o espíritu vital, al que los indios llaman prana. Este no es de naturaleza corpórea sino que representa, por así decir, el puente entre el alma y el cuerpo. Es el instrumento del alma a través del cual influye sobre las fuerzas naturales que existen de un modo latente en el cuerpo, y mantiene el equilibrio de los humores vitales. La respiración física es, en cierto modo, la imagen externa de esta relación, pues tiene el efecto de mantener la unión entre el cuerpo sólido tendente a la rigidez, y la fuerza vitalizante del espacio aéreo, Igual que el espíritu vital une al cuerpo con el alma. Según Ibn Sinâ (Avicena) el aliento vital se difunde desde el corazón hacia los miembros; de ahí el color rojo, propio de la sangre, que le atribuye Ziryâb.
Según los filósofos islámicos, que frecuentemente eran también médicos como el persa Ibn Sinâ (Avicena) y los españoles Ibn Bâyya (Avempace) e Ibn Rushd (Averroes) —la palabra árabe hakîm se aplica tanto al médico como al sabio— el ser humano no puede ser simplemente descompuesto, como lo hace Descar­tes, en dos partes: cuerpo y alma. Pues no sólo el alma compene­tra al cuerpo, informando todas sus partes con arreglo a su esencia, sino que también existe una escala de facultades huma­nas que, en mayor o menor grado, dependen del cuerpo o son independientes de él. En el grado ínfimo, y hundido en lo más profundo del cuerpo, están las facultades involuntarias que pro­ducen la asimilación del alimento, el crecimiento y la procrea­ción; están emparentadas con las propiedades de las plantas. Un lugar más elevado corresponde a las facultades de percepción y de la actividad que el hombre comparte con los animales; tienen un aspecto corpóreo, reflejado en los órganos sensoriales y los miembros, y al mismo tiempo un aspecto interior, puramente psíquico. El grado supremo está ocupado por la facultad de pensar, que distingue al hombre de todas las demás criaturas vivas del mundo. Por principio, está libre de ataduras corpóreas.
Pero tanto el cuerpo como el alma obedecen a las fuerzas opuestas que se manifiestan a un nivel puramente físico, como el calor y el frío, la humedad y la sequedad; a un nivel orgánico, como la extensión y la contracción, la disolución y la solidifica­ción; y a un nivel puramente psíquico, como la alegría y la angustia, el relajamiento y la rigidez, o bien el amor y el odio, la receptividad y la inmovilidad.
Por encima de estos opuestos y del cambio de estados produ­cido por ellos, está exclusivamente el espíritu puro que supera a la simple razón. La razón se desarrolla según las formas del pensamiento, mientras el espíritu intuye sin mediación de nada. No obstante, el espíritu compenetra todo el ser humano y se refleja en el pensamiento, por cuanto éste es capaz de cristalizar, a partir de la multitud ilimitada de imágenes recogidas por los sentidos, los contenidos esenciales. Con esto hemos llegado al límite extremo del campo por el que se movía la medicina tradicional.



















La música andalusí
Por A. Pulido Pastor. Coordinador Técnico de As-shara








“Entre gran parte de los médicos predomina la teoría, que la buena voz penetra en el cuerpo, tranquiliza el corazón, y se estremecen los miembros, y que todas las cosas fatigan al cuerpo salvo la música, que no fatiga al cuerpo ni a sus miembros, por ser descanso del alma, primavera del corazón, distracción del afligido, entretenimiento del solitario, y viático del viajero, debido al efecto que produce la voz hermosa sobre el cuerpo, invadiéndolo todo. Dios no creó nada que influyera más sobre los corazones, ni que más subyugara a los sentidos que la buena voz, sobre todo cuando viene de un rostro hermoso, y no le está permitido a ningún hombre creyente reprochar a quién se sienta atraído por ella, puesto que emana de la dulzura y la sutileza del alma, y del equilibrio del temperamento, y no puede negarlo sino el terco de carácter y el perturbado de mente”.
(El Cancionero de Al-Haik. F. Valderrama Martínez. 1954 )


Cuando se profundiza en la historia de esta “nuestra tierra”, escapando de las versiones oficiales y se adentra uno en los textos escritos y sobre todo en las grandes trazas culturales que aún perviven en la otra ribera del mar mediterráneo, se cae en la cuenta de cuan desviados hemos estado hasta el momento, siguiendo unas directrices educativas más tendentes al alejamiento que al reencuentro.

Y no puede tratarse sino de un reencuentro puesto que mucho de lo allí existente nació en esta otra parte del mar, sobre suelo peninsular ibérico, con gentes propias y originarias de aquí, creadoras de una cultura que fue la más brillante del occidente conocido durante más de ocho siglos, y la base del posterior Renacimiento o cultura de la luz surgida en el resto de Europa a partir del siglo XV. Obligado a desaparecer, este legado andalusí encontró refugio por un lado en las costumbres crípticas de los moriscos ibéricos que aquí quedaron, derivando por tanto en manifestaciones culturales que van desde el “Ojalá” (In sha Allah) y “Olé” (Allah) hasta las recetas de cocina, el magnífico arte mudéjar y expresiones musicales como los verdiales, la saeta y el cante jondo. Por otro, se trasladó hasta el Magreb africano, la otra orilla de ese “Mare Nostrum” que desde entonces algunos se empeñan en separar forzadamente para que no sea así. Allí se manifestaron nuevamente con esplendor la cocina, la arquitectura, la poesía, y la música, todo ello muchas veces mantenido mediante transmisión oral de unas generaciones a otras.

Ha sido así en el caso de la música. Llegada allí durante el esplendor de Al-Andalus y sobre todo tras el éxodo andalusí de los siglos XIV y XV, no se encuentra en textos escritos completos hasta el siglo XVIII, en el cancionero o Kunnas de al-Haik, un tetuaní de ascendencia andalusí. En cualquier caso dicho cancionero solamente recopilaba las letras de las canciones que aparecían en las nubas, la composición musical clásica por excelencia de la cultura andalusí, de manera que las melodías y ritmos se mantuvieron igualmente por la tradición oral hasta prácticamente el siglo XX.

“La música es sin duda una de las artes más hermosas que nos lleva a conocer el sentir de un pueblo, y en la cultura árabe-islámica constituye junto con la poesía una de las formas de expresión más importantes de su civilización. El artista árabe encontró en la música y la poesía esa evasión que le permitiría plasmar el genio que encerraba en su interior, de ahí que su patrimonio musical sea una de las más bellas huellas que ha ido dejando a través de su andadura histórica como un auténtico museo oral. Dentro de este patrimonio, la música andalusí, dadas sus características, es un hecho cultural imprescindible para el conocimiento de la civilización árabo-islámica en su rama hispano-árabe” (CORTES GARCIA, 1996).

El origen de la producción musical característica de Al-Andalus, la música andalusí, es fijado por todos los entendidos con la llegada del músico bagdadí Abu al Hassan Alí Ibn Nafeh, apodado Ziryab (el mirlo), procedente de Bagdad, a la corte del califa Abd al Rahman II en Córdoba. Aquel no trajo solamente la rica experiencia del refinamiento cortesano abasí, sino que dio nueva vida e impulso al arte andalusí. “Mientras que en Occidente triunfaba la música gregoriana, adaptada a la liturgia católica y calcada de la lengua latina, Ziryab se había convertido en Occidente en el pionero de la música profana. En Al-Andalus el arte musical gozaba de una autonomía muy grande y se humaniza, distanciándose a la vez del canto gregoriano y de la música árabe.” (GARAUDY, 1987).

La composición musical por excelencia de aquella época es la “nawba”, vulgarmente conocida como “nuba” y que equivale a una especie de sinfonía o suite actual. La primera impresión para el que no ha tenido nunca contacto con esta música es todo un sobresalto y un descubrimiento. Por regla general, la formación musical que se ha obtenido en los centros de enseñanza desde siempre nos estructura la mente fijando para las composiciones musicales de la alta edad media, siglos X al XIV, poco más de las composiciones litúrgicas del gregoriano o las melodías de dulzaina y arpa propias de trovadores de corte.

Frente a ello, en aquella misma época se generan las nubas, elaboradas composiciones melódicas de contenido en su mayor parte profano o místico, donde la exaltación del amor, la belleza y la sensualidad alcanzan su máxima expresión, siempre, como suele ser normal en la cultura islámica, como obra y prueba de la existencia de Dios.

Contemplar tu belleza vivifica mi corazón,
compadécete, tu que das vida al desfallecido,
tu amor me agotó.
Tu belleza hermosa, por su hermosura es bella,
guía y seductora, locura para el que agoniza de amor.
Aquello que era guía se convirtió en sueño,
y antes de caer en el amor, él me dominó,
me venció y gozó con su dominio,
penetrando en mi cuerpo.
Quise ser sumiso y no atendió mi deseo.
Si me hubiera escuchado, o hubiera estado cerca de mi.
con su ayuda me habría rescatado.
Contemplar tu belleza vivifica mi corazón,
compadécete, tu que das vida al desfallecido,
tu amor me agotó.
(San’a Akaml l-kná. Acaso la perfección de la belleza,Nuba Al-Istihlal)


He visto la luna y el rostro de mi amada
y eran dos lunas que se prestaban a mi vista.
Ignoro cual de las dos es mi verdugo,
si el astro nocturno o el humano.
Si no hubiese sido por el color carmesí de sus mejillas
Y el negro azabache de su cabello,
habría confundido la luna con mi amada
y a esta con aquella,
pues aquella se ausenta y esta no desaparece
y ¡qué distinto es el ausente del presente!
(San’a de la Nuba Hiyaz al Kabir )

Si mi alma estuviera en mis manos,
Se la entregaría con un mensajero a su llegada.
No te preocupes por mi en el amor, ni vaciles.
Mi amor es natural, no tiene doblez
(Mawwal de la Nuba al Istihlal. Autor Ibn al Farid, El Cairo 1181-1235)

La base de esta composición musical es la “muwassaha” o moaxaja, composición poética creada, según la tradición, por el autor Muqqadam ibn al Mu’afa nacido en la localidad de Cabra (Córdoba) hacia finales del siglo IX y por ello apodado al Qabrí, aunque, fue más conocido como el Ciego de Cabra. La moaxaja rompe con la métrica rígida de la “qasida” árabe originaria de Oriente y se impone rápidamente, siendo trasladada posteriormente durante el esplendor de Al-Andalus hacia aquellas lejanas tierras. El último verso de la moaxaja se escribe en lengua romance y se le conoce con el nombre de jarcha (jarŷa).

A partir de la moaxaja, se deriva el zayal o zéjel, caracterizado por expresarse en lengua romance o dialecto andalusí popular, a lo que debe su mayor calado en todos los estratos sociales y que fue creado por el también cordobés Ibn Quzman, según unos (CORTES GARCIA) o por el zaragozano Ibn Bayya (Avempace) según otros (VERNET). Toda esta producción literaria, y sobre todo los zéjel tienen reflejo y traslado a las culturas vecinas como la castellana, italiana o franca, siendo la base de los cantos trovadores iniciados en Francia por el cortesano Guillermo de Aquitania o las cantigas de Alfonso X en Castilla. “Las huellas andalusíes aparecen también esparcidas en el contenido del Romancero español y en algunos cancioneros medievales. Así las estructuras de las formas estróficas como la muwassaha y el zéjel, géneros creados en Al-Andalus en los siglos IX y XI respectivamente, se ven reflejadas en una parte importante de los villancicos recogidos en los cancioneros hispanos, en la lírica tradicional galaico-portuguesa, a través de las cantigas de amigo, y en las formas poéticas y musicales de los trovadores franceses”. (CORTES GARCIA, 1996).

Las nubas son pues una elevada concepción y expresión de la sensibilidad refinada, de tal modo que llegaron a componerse veinticuatro, dedicándose una para cada hora del día de manera que pudieran adaptarse a las distintas condiciones y estados del espíritu humano a lo largo de la jornada. Hoy día solamente se conservan once, con la nuba al-Istihlal compuesta en el siglo XVIII en la localidad de Fes (Marruecos). “Todas ellas fueron compuestas en Andalucía, y al interpretarlas, después de la expulsión en los países del Magreb, fue como un árbol arrancado de esta fértil tierra de inspiración, trasplantado a un terreno que no era el de su suelo, carente del entorno propio de Andalucía, de forma que los mejores músicos se resignaron a admitir que <>. Entre la infinidad de diferentes canciones de las Nubas hay unas de origen puramente granadino llamadas <> (granadinas), de las cuales existen muchas cuya melodía es al interpretarlas un buen cantaor, idéntica a las actuales granaínas y medias granaínas. Los solos llamados Mawwal serán una gran sorpresa para el público asistente al concierto” (ORELLANA). En el año 1992, el conjunto El Brihi de Fes, dirigido por el histórico maestro de la música andalusí Abd al Karim Rais, protagoniza la Nuba de los Poetas de Al-Andalus, bajo los auspicios de la Fundación El Legado Andalusí. Asimismo, el conjunto Albaycin, dirigido por Rachid Guerbas en Francia, compone en 1995 su Nawba dans le Mode Grib, con reminiscencias garnatís, en lo que pudiera considerarse un esperanzador renacimiento de la composición en estas obras musicales.

En esta sociedad, inmersa en prisas y agobios marcados por el afán de lucro y la producción, vale la pena recalar en puertos más sosegados. Ahora existe la ocasión de descubrir este arte, nacido para el sosiego del espíritu y cultivo de la sensibilidad humana, cuyo valor espiritual y terapéutico aún se mantiene a pesar de los siglos transcurridos. Aprecie cuan cercanos son los solos de una sana’a o un mawwal, a las saetas o muchas de las piezas del cante jondo. De hecho la palabra flamenco deriva del árabe “fallah” “mamqút”, campesino despreciado, o “mamlikut” que ha sido hecho esclavo (mameluco), y no casualmente el origen de este arte es la bahía de Cádiz. Del mismo modo los sonidos del “ud” y la guitarra son tan hermanos que no pueden sino tener un mismo origen.

Todas estas son razones para el reencuentro y hermanamiento de una sociedad que se quebró a finales del siglo XV pero que tan solo ha estado separada por algo tan escaso como son quince kilómetros.

Actualmente existen en territorio español distintos grupos (Al-Tarab, Garnata, Qurtuba, Ibn Bayya, Mulaee...) compuestos por músicos de ambas orillas que nos ofrecen la posibilidad de acercarnos a estas composiciones para su disfrute y comprensión en los distintos certámenes y actividades como As-Sharq: Usos, Artes y Ciencias de la Cultura Andalusí, Salares (Málaga) que cada vez se organizan con más frecuencia.

Si bien la discografía más abundante y cercana a nosotros se encuentra en territorio marroquí (Tánger,
Tetuán Fes), hay que destacar la encomiable labor de algunos autores o grupos, empeñados en recuperar este pasado cultural tan propio y olvidado. Sin lugar a dudas hay que mencionar a Eduardo Paniagua, Tarik Banzi, Utzman al murabit, Luis Delgado, Omar Metioui, Mohamed Akel, los hermanos Amin y Mahdi Chaachoo, Pascal Lefevre, Begoña Olavide y Joaquín Díaz, productores de una ingente discografía que en muchos casos, además de documentos históricos son verdaderos tratados musicales a los que tenemos que acercarnos aquellos interesados en este apasionante rincón de la cultura andalusí.


Bibliografía:
CORTES GARCIA, M.: Pasado y Presente de la Música Andalusí. Fundación El Monte. Sevilla 1996
CRUZ HERNANDEZ, M.: El islam de Al-Andalus. Historia y estructura de su realidad social. Agencia Española de Cooperación Internacional. 2ª Ed. Madrid 1996
GARAUDY, R.: El Islam en Occidente. Córdoba, capital del pensamiento unitario. Editorial Breogán. Madrid 1987.
GARCIA BARRIUSO, P.: La Música Hispano-Musulmana en Marruecos. Fundación Cervantes de Tánger, Fundación El Monte. Sevilla 2001
GUETTAT, M.: La Música Andalusí en el Magreb. Simbiosis musical entre las dos orillas del Mediterráneo. Fundación El Monte. Sevilla 1999
ORELLANA, J.: La música andalusí. Sin referencias bibliográficas
PANIAGUA, E.; METIOUI, O.: Pneuma Colección Al-Andalus. Discos de música andalusí del sello Pneuma. Madrid
POCHÉ, CH.: La Música Arábigo-Andaluza. Ediciones Akal, Colección “Músicas del Mundo”. Torrejón de Ardoz 1997
VV.AA.: Música y Poesía del Sur de Al-Andalus. Colección El Legado Andalusí. Lunwerg Editores. Barcelona 1995
VERNET, J.: Lo que Europa debe al Islam de España. Ediciones El Acantilado. Barcelona 1999












Apuntes de seminario de música árabe dictado por Mario KirlisBs. As. 22 de mayo de 1999
1. Introducción a la cultura árabe.
En primer lugar hay que tener en cuenta que el
desarrollo de la música tomo distintos caminos si comparamos oriente con occidente. En occidente se dio un gran desarrollo en lo que hace a la simultaneidad de los sonidos, mientras que en oriente hay una preponderancia de lo sucesivo. Concretamente, mientras un "mundo" desarrollo la cuestión armónica el otro se dedicaba al desarrollo melódico. Como otra característica de oriente, se puede decir que quizás por haber desarrollado el campo espiritual o religioso, la música tiene connotaciones religiosas, y cuando no es así tiene al menos un sentido mas profundo y místico. Se puede ver esto en los ragas hindúes, en los patet del gamelan de indonesia como en los macam de la música árabe. Estos tres conceptos tienen en común el hecho de que no son solo escalas o una serie de notas de un método de composición, sino que están ligados a ideas musicales, estados de animo o momentos religiosos. Es importante tener en cuenta que para los árabes en general, la música es muy importante. Son grandes consumidores de este arte. La música árabe es un arte de consumo. Solo se halla funcionalidad en algunos ámbitos religiosos como por ejemplo algunos judíos árabes que utilizan determinados ritmos o macamat para determinadas actividades religiosas. Los inmigrantes árabes de la Argentina, provinieron, en general, del Líbano y Siria.Los países árabes son varios: Jordania, Irán, Arabia Saudita, Yemen, Egipto, Túnez, Argelia, etc.Dentro de la cultura árabe se pueden encontrar muchas etnias.El mundo árabe se encuentra repartido en tres religiones: musulmana, judía y cristiana.Turquía, no es un país árabe, pero se destaca por tener un desarrollo musical muy importante. Poseen un buen sistema de códigos y universidades sobre el tema.En Irán esta la cultura Persa.Hay diferencias de estilo entre y en los piases.Desde fines del siglo pasado, Egipto es el referente musical del mundo árabe.Debido al origen de los inmigrantes, la música árabe que se encuentra en nuestro país es de origen sirio-libanesa.El imperio otomano (turco) influyo mucho en cuanto a lo musical; bajo la dominación del imperio, las cortes mandaban músicos de una corte a otra. Esto produjo la difusión de distintos estilos en lugares a veces muy remotos al de su origen. Durante ese periodo, los árabes tomaron a España como base cultural. Es por esto que a veces se encuentran mas rasgos árabes en la España árabe que en países árabes de origen. Esto se observa, por ejemplo en la arquitectura.Sufis: movimiento islámico que nace en coña. (lorena makenitt utiliza una melodía sufi)En 1924, los turcos matan a un millón y medio de armenios.Ayatola komehini prohibe la música; esto produce una emigración de los músicos a otros países.
2. Instrumentos
Aerofonos:Miswish: dos aerófonos de caña de lengüeta simple unidos, que suenan simultáneamente y con las mismas notas. La leve desafinación entre los tubos produce un
sonido particular.Mismar: antecedente al oboe.Nai: (similar a la quena) Es de caña y posee una embocadura bastante particular y que dificulta su ejecución. Kawala: (Nai mas grave) Puede ser de caña o madera. Tiene la particularidad de sonar la fundamental y la octava a la vez. Clarinete: En algunos países utilizan el clarinete en sol, con algunas, modificaciones en su afinación. Acordeón: Desde 1940, aproximadamente, se introduce el acordeón en la orquesta. Como sucede en general con los instrumentos "importados" de otras culturas, se lo modifica en su afinación. Para lograr los cuartos de tono.

Cordofonos:Laúd: (oud en árabe quiere decir rama o madera. Con el tiempo cambio a la palabra laúd) Es el mas utilizado en la música árabe. Es similar el lugar que ocupa dentro de la cultura a nuestra guitarra española. En general hay alguien en cada familia que toca el laúd. La versión de este instrumento que se usa, es la que queda conformada en Persia en el siglo XIV. La guitarra es también de origen árabe, pero tiene una historia paralela al laúd. En sus orígenes este instrumento tenia trastes, ahora no. Se ejecuta con un plectro hecho de cuerno que se llama rish. En realidad rish quiere decir, en árabe, pluma. Los plectros originales son de pluma.El plectro se toma firmemente; no como una púa occidental. Esto hace que el instrumento suene con mucho mas peso que un Cordofonos occidental. (Occidental europeo) La mano se mueve entera y con movimientos amplios; otra de las diferencias con la guitarra. La afinación del laúd es, empezando por la cuerda 1era (más aguda) de la sig. manera: 1era : Do, 2da: Sol, 3ra: Re, 4ta: La, 5ta: Sol, 6ta: Re. En general se toca siempre en primera posición. Las cuerdas mas graves (4ta, 5ta y 6ta) suelen hacer un ostinato o pedal. Rabab: Cordófono frotado. El arco es de cerdas de caballo como los occidentales. En general son de una cuerda, pero puede haberlos de 2, 3 y 4. Pueden ser como una especie de laúd mas pequeño o con una caja de resonancia de madera (el aro) y 2 parches. (el nombre de este instrumento es muy similar a un cordófono de muy parecidas características perteneciente a la música de Java, en indonesia) Kemanya: Cordófono frotado. Mástil cilíndrico con 4 cuerdas. El ejecutante va girando el instrumento sobre su propio eje para poder tocar las cuerdas, colocadas alrededor del mástil. Violín: Utilizan el violín occidental cambiándole la afinación a las 2 primeras cuerdas a re y sol, o bajando la afinación de todo el instrumento. Esto produce un efecto sonoro similar al de la viola. Kanun: (la palabra viene de ley, cánones) Es una citara con cuerdas de nylon y ocupa el lugar principal en la orquesta. Se ejecuta punteado, con dos plectros sujetados con anillos metálicos, uno en cada mano. Por cada nota posee tres cuerdas de igual afinación, similar al arpa de un piano en su registro medio. La cantidad de cuerdas asciende a 75 (25 sonidos por 3 cuerdas cada uno). La caja de resonancia es chata y el puente apoya sobre parches de cuero que trasmiten las vibraciones a la caja. Cada uno de los sonidos, posee llaves que durante la ejecución permiten al instrumentista cambiar la afinación un cuarto de tono, medio, uno y en las cuerdas centrales hasta un tono y medio. Algunos instrumentos mas elaborados poseen llaves que permiten cambiar la afinación por comas. Se ejecuta solo o acompañado. Durante la ejecución, el instrumentista puede apagar el sonido con la mano izquierda, hacer apoyaturas o bordaduras o cambiar la afinación presionando con el dedo cerca del clavijero. Ambas manos pueden tocar la misma cuerda haciendo trémolos.
ElectrónicosSintetizador: En la actualidad es muy común encontrar teclados sintetizadores dentro de la música árabe. Estos son producidos por las grandes
marcas en especial para el mundo árabe. Poseen sampleos (grabaciones de sonidos reales) de instrumentos originales árabes, así como ritmos tradicionales ya configurados. Guitarra eléctrica: en orquestas modernas se ven este tipo de instrumentos eléctricos.
PercusiónToques: Los toques más importantes son el dum y el tac. Similar a otras culturas orientales, el nombre de los toques viene del sonido que producen. Se aplican estos nombres a todos los instrumentos de percusión que tienen parche. Derbake: Este es quizás el instrumento de percusión mas importante. Cuando otros instrumentos marcan el ritmo base, el derbakista rellena e improvisa con bastante
libertad. El instrumento puede ser de madera y parches de cuero como de otros materiales modernos como fibra de vidrio y parches de plástico. Estos últimos son mas utilizados a nivel profesional, debido a que los parches de cuero suelen romperse mas seguido, aparte de poseer la particularidad de tener que calentarlos para estirar el parche antes de su ejecución.
Daola:Es similar al derbake pero casi el doble en tamaño.Daf: Es una especie de pandereta con chapas (sonajas).Masjar: Idem raf, pero mas grande. Mucho más sonoro.Ra: similar a los anteriores, pero sin sonajas y más grande. Chinchines (en árabe snush): son dos platillos de bronce por mano, que se colocan con unas tiritas de cuero en los dedos pulgar y medio. Se entrechocan duplicando el pulso de un ritmo o en algunos casos marcando los acentos iniciales.
3. La Voz
El canto es muy melismático. Puede ser femenino o masculino. Hay lugares donde no esta bien visto que
la mujer cante. Salguta: Se llama con este nombre a un grito que las bailarinas hacen en medio de la actuación. Originalmente es un grito de guerra. Las mujeres despedían o recibían con este a los hombres en situaciones de guerra. También se lo puede escuchar en situaciones como casamientos, etc.
Macam (Plural: macamats)(observar hoja adjunta al final)Este termino define lo que seria para nosotros una especie de modo. Es una idea musical, que no necesariamente tiene que estar formada por siete sonidos. Se pueden encontrar alrededor de 150 macamats. A su vez, pueden encontrarse macamats conformados por las mismas notas, pero acentuando otras. Es común que tanto en una composición como en una improvisación se comience con un macamat, se pase a otro y se termine volviendo al macamat inicial. Algunos macamat no poseen cuartos de tono, lo que los hace mas aceptados por occidente. Como ejemplo se pueden citar al macamat macris (
escala menor occidental con la cuarta aumentada) y el macamat jiyaz (escala mayor con la segunda disminuida). Observar lo característico de las segundas aumentadas (entre el 3er y 4to grado en el primer caso y entre el 2do y el 3ro en el segundo caso).Se pueden combinar los macamats, por ejemplo ejecutando un macamat en el tetracordio inferior y otro en el superior. El "arte" y profesionalismo del músico se halla en la capacidad de pasar con suavidad de un macam a otro. Si el macam a cambiar es muy distinto, se puede utilizar una especie de modulación por pasos (viéndolo desde un punto de vista occidental) pasando por distintos macamat, para ir agregando poco a poco las alteraciones necesarias para evitar un cambio brusco. El macam "Ayan" posee la misma estructura que el modo mayor occidental.
Mahual: El cantante improvisa, "dialogando" con la orquesta de manera interactiva. Este puede cambiar de macam y la orquesta lo seguirá o viceversa. Podría hacerse una analogía con la "payada" argentina en cuanto a su forma de proceder.
Taksim:Improvisación. Puede ser realizada por cualquier instrumento. Se lo puede encontrar como un preámbulo del Mahual. Puede ser ejecutado sobre una base rítmica o no. Un solo de derbake (tambor) no es taksim; es simplemente un solo. Organico de la orquesta (formación):La formación tipo de una orquesta árabe es la misma desde 1940. Esto se debe a que en aquella época hubo una cantante muy famosa (Unkaltum), cuya orquesta se tomo como referente.Dabke:
danza que se baila en ronda.Los griegos fueron también dominados por el imperio otomano y tienen mucho de música árabe. La diferencia esta en que los griegos se "occidentalizaron" eliminando los cuartos de tono y desarrollando la armonía. Esto produjo una mayor aceptación de la música griega en occidente en comparación con la árabe.
4. Ritmos
Hay gran variedad de ritmos. A continuacion se describen los más utilizados:(los ritmos están representados con dos tipos de toques del derbake, el Dum. en la nota sol, y el tac, en la nota re. Estas son "claves" ritmicas sin altura de sonidos; los pentagramas están simplemente para identificar rapidamente la diferencia entre el sonido grave y el agudo)
Balladi (del pueblo)Maksaum
Saúdi (común en siria libano y Egipto)
Malfuf (o Laff)
Saídi (campesino)
Tabl (En general se toca con el bombo, por esto se llama tabl. Se percute con dos cañas, una con la punta doblada que golpea en el parche y otra que golpea al costado)
Sarieh Ritmo igual al Macsaum pero al doble de tiempo.Tahuil (Largo y alto)También se lo suele llamar Wahda Kbir (ritmo grande)Misma figuracion rítmica que el Malfuf, pero mucho mas lento y con otra tesituraChifteteli (otra forma de Tahuil llamada así por los turcos)Muy utilizado en las bases para realizar Taksim (improvisación). El segundo compas introduce una variacion.
Saffa
En general se utiliza en casamientos o en procesiones.
Falahi

Ayub (o Zaar)Kacahli
SamaiEste ritmo es de mayor complejidad por el tipo de compas.
Masmoudi
El cairo y Alepo son las dos ciudades de referencia para la música árabe. En cada una se fueron desarrollando distintas tendencias, por lo que algunos nombres y hasta estilos y conceptos pueden ser bastante diferentes según de donde provengan.









11 comentarios:

Javo dijo...

Ya queda menos, yuju!!! a morear!

Blaki dijo...

weeeeeyyyyy....
voy a Hángar,, a preparar embarcadero..!!!
VIVA LA AVENTURA..!!

Blaki dijo...

....no paramos...
yo que quisiera ser en ésta vida romero, digo, remero...
un kayakado y simple ramero, digo,
alkayato...
es que no pué séeee..
la urbs nos engulle...

Javo dijo...

una haima con remos para el cuarteto, por dios

Javo dijo...

por alá

Blaki dijo...

Mu bien comentao, esse Javo Wey.
Qué poquito nos queda pal día de los Weyes.
Una jaima con remos.
Sublime matáfora onde las haiga.

Javo dijo...

mas bien una sublime tontuna onde las haima, que se me ha ocurrido sin premeditación, jeje

Blaki dijo...

Pardiez...Mr. Javo...
Constato que eres un plumilla consumado...
qué alarde polígloto...!!!

qué darbuka ingenioso...

Qué Jáima Urrutia rokabillera..!!

qUé Cari-Oca..!!!

Moisés dijo...

Pues en un primer vistazo pensé yo que esta iba a ser una parrafada de las difícilemente legibles, pero no, pues tiene cosas curiosas.
A ver si yo mentero ¿el grupo es el alter ego de Bucéfalo?, ¿es ocasional la cosa, o es el ocaso? No me hagáis ni caso, que ya imagino cómo va la cosa.

Blaki dijo...

jajajajajaja...!!!
VIVA
biba..
hurra...!!!
AL-MARIDÍ...AL-MARIDÍ
AL-MARIDÍ....

ES un grupo folki de MVSICA ANTIQUA...TFNO 630 82 01 90...

Blaki dijo...

Gracias, MÖE, POR tu comprensión...
yo ME paice que me los leí hace tres o 4 años. Eran un Seminario Ciberespacial sobre la música árabe..y .. bueno.. ahí lo tenemos para cuando surgen glóbolos como éste..