Brevintroito sin afotos ni tema concreto. Brevintroito de tarde otoñal, nublada y hojicaída. Brevintroito breve. Brevintroito tristón.
El trabajo me absorbe, pues sigo con acumulatio laboralis sin parangón el que no baile. Alivia un poco, sin que sirva de precedente, comprobar que nuestro introitador oficial ha relajado el ritmo y no llevo tanto retraso en lectura de comments e intros. Porque la coisa pinta oscura al menos durante unos 15 días más. O menos.
Hasta tal punto estoy liado que no he podido asistir este finde a los conciertos del Irish Flead en Mnorba, que tanto me gustan y de los que daba cuenta en esta Tabula hace agora un año. Los celtas han vuelto a invadir Cáceres, pero yo no he podido estar allí para recibirlos. For cierto, que Luigi Giuliani me dijo que conocía a los de O´Carolan, aunque no estaba ahora ya en las lides organizativas del certamen.
Los hados han querido además que no pueda asistir al próximo cónclave cavecanoanal (suena de lo peor) que se está pergeñando. El viernes y sábado próximo tengo compromisos laborales y festivos ineludibles, por lo que un desplazamiento a tierrasaguas del Anas me será totarlmente imposible.
Paculalio me anima diciéndome que habrá más ocasiones, y no muy lejanas, pero eso sólo alivia en parte mi pesadumbre, pues me gustaría acompañaros en tan gloriosa reunión. Enfins, estaré con vosotros en mente y espíritu desde la distancia, y esperaré a una nueva ocasión.
Abrazosfuertes para todos.
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domingo, 8 de noviembre de 2009
sábado, 24 de octubre de 2009
Núña se ablanda. Hechos verídicos.
Bueno, compañeros, no quería decir nada hasta tanto no tuviera en mis manos algo concreto. Así pues, allá va:
El día del concierto de O’Carolan, quiso el hado que vislumbrara a Nuña entre el público asistente. Convencido de que, ante tanta gente, no se atrevería a agredirme, acerquéme a ella y saludéla. “Tú”, respondióme. Parecióme que mascullaba, dirigiéndose a sus acompañantes: “Os dije que no viniéramos aquí, que son amigos suyos!!” Sin desanimarme, traté de establecer conversación tendente a averiguar qué planes tenía para un futuro inmediato, las horas siguientes. Comentóme que, nada más finalizar el concierto tenían previsto montarse en un vehículo de motor e irse a meditar a la sierra de Albarracín. Y que no, no había sitio para mí en el coche. Y que no, que no cogiera el mío, que no había sitio en la casa rural. Y que no, no había sitio donde acampar. Y que no, no sabía exactamente qué pueblo era. Es más, dudaban entre irse a la sierra de Albarracín o a Ámsterdam o a Kenia, al cráter del Ngorongoro.
Esta última opción hízome percibir que Nuña, con su habitual sutileza cuando hay espectadores, me comunicaba que no deseaba mi compañía: efectivamente, el cráter del Ngorongoro está en Tanzania, como no se nos escapa a todos los que veíamos Félix, el amigo de los animales. Es más, sospeché que únicamente se trataba de una excusa para darme esquinazo.
Fue entonces cuando me volví para grabar a los Ó Carolan, con la noble finalidad de compartir su música en La Tabla.
Ni que decir tiene que, a mi vuelta, Nuña y su séquito habían desaparecido.
Al cabo de un rato, encontrándome en La Campana de los Perdidos, departiendo amigablemente con los Ó Carolan y trasegando vehementemente unos Absolut con tónica, observé que una esbelta figura se encaminaba a la puerta, procurando ocultar su rostro (el rostro de la esbelta figura, no el de la puerta).
Interceptéla (marinera)
-Tú cómo cóñoyá has sabido que estábamos aquí? Nos has seguido?
-Cómo se te ocurre, Nuña!! Es que es mi garito preferido!.
-Y permiten la entrada a un tío de tu calaña?, añadió inmisericorde.
Afortunadamente, en aquel momento, apercibióse de que me encontraba con miembros del grupo que acababa de triunfar en la plaza de San Celipe. Jesús y Susana apoyaban amigablemente su mano en mi hombro. Miguel Ángel y Elena sonreían. Dicha circunstancia (unida, supongo, a la previa ingesta de alguno de los yintonis que elabora Rodo, el moralo) tuvo la virtud de dulcificar un tanto su gesto adusto.
Tras unos instantes de reflexión díjome:
-Puede que, a la postre, no seas tan importuno, pelma, insoportable, insufrible, inaguantable, molesto, fastidioso, cargante, pesado, latoso, irritante, empachoso. Tan coñazo, vaya. Otros vendrán que bueno te harán, dictamina la sabiduría popular.
Refirióme, luego, que, para su desgracia, debido al ingente trabajo que suponía el palimpsesto, le habían enviado una ayudante que no hacía sino entorpecerla.
-Pierde los textos, los traduce erróneamente, los envía a quien no debe, se da de baja o de alta cuando peor me viene. Me está volviendo loca, Paco. Hasta preferiría trabajar contigo.
No obstante, acobardada por la luz que iluminaba mi rostro, puso punto final a la conversación:
-Si nos permites largarnos en paz y no nos sigues, te enviaré algo que no dejará de complacerte.
...
Escribo esto tras abrir el correo y ver que hay un mensaje de Nuña
-Supongo que tiene alguna relación con el hallazgo del que habláis en tu blog. Lo había extraviado mi ayudante.
(Creo que se refiere a ese intro de Habbo en que había una foto dun tío con el cránedo perforao, pero es que no lo encuentro).
Las aventuras que refieren los cavecanos cuando, tras el comienzo de la diáspora, regresan eventualmente a su domus, nos hacen albergar un fuerte deseo de acompañarlos. Hasta ahora nos disuaden dos circunstancias: Por un lado, esa diosa Arremphe, a la que es preciso encomendarse, nos provoca pavor. Por otro, el hecho de ser desertores nos hace temer un encuentro no deseado con alguna romana patrulla, que nos situaría en el circo, devorados por los leones.
Sin embargo, nos causa regocijo un hecho: parece ser que en las universitates están aprendiendo, de verdad, a hablar latín. Incluso han afirmado tener un instructor llamado Caesar. Si consiguen, como pretenden, hablar, siquiera chapurrear, la lengua del imperio, conseguiremos de nuevo comunicarnos con ellos fluidamente. En efecto, desde que falleció Plexiglás, nos resulta difícil comprender ese batiburrillo con el que se comunican. Ese calbhe que llaman, y que sólo Plexiglás alcanzaba a dominar. Se me humedecen los ojos al rememorar el día que nos dejó: partió a dar un paseo con Dufoie y Priest, durante el cual éste último se empeñó en explicarle afinaciones posibles para la tabularpa, al tiempo que Dufoie empuñaba una tabularpa-bajo similar a la inventada por Habbi Zhydd y tañía sin cesar. Cuando pudo liberarse de ellos, había perdido su fe en la raza humana, y utilizó un estilete contra su propia sien .
-Esta parte, continúa Nuña, debe de ser el comienzo de un texto más largo en que hablan de la diáspora cavecana. Aún no puedo proporcionarte lo que falta: ya te contaré. Eso sí, si dejas de seguirme y de darme el coñazo. O también si consigues alejar de mí a esa ayudante que me han enculao.
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El día del concierto de O’Carolan, quiso el hado que vislumbrara a Nuña entre el público asistente. Convencido de que, ante tanta gente, no se atrevería a agredirme, acerquéme a ella y saludéla. “Tú”, respondióme. Parecióme que mascullaba, dirigiéndose a sus acompañantes: “Os dije que no viniéramos aquí, que son amigos suyos!!” Sin desanimarme, traté de establecer conversación tendente a averiguar qué planes tenía para un futuro inmediato, las horas siguientes. Comentóme que, nada más finalizar el concierto tenían previsto montarse en un vehículo de motor e irse a meditar a la sierra de Albarracín. Y que no, no había sitio para mí en el coche. Y que no, que no cogiera el mío, que no había sitio en la casa rural. Y que no, no había sitio donde acampar. Y que no, no sabía exactamente qué pueblo era. Es más, dudaban entre irse a la sierra de Albarracín o a Ámsterdam o a Kenia, al cráter del Ngorongoro.
Esta última opción hízome percibir que Nuña, con su habitual sutileza cuando hay espectadores, me comunicaba que no deseaba mi compañía: efectivamente, el cráter del Ngorongoro está en Tanzania, como no se nos escapa a todos los que veíamos Félix, el amigo de los animales. Es más, sospeché que únicamente se trataba de una excusa para darme esquinazo.
Fue entonces cuando me volví para grabar a los Ó Carolan, con la noble finalidad de compartir su música en La Tabla.
Ni que decir tiene que, a mi vuelta, Nuña y su séquito habían desaparecido.
Al cabo de un rato, encontrándome en La Campana de los Perdidos, departiendo amigablemente con los Ó Carolan y trasegando vehementemente unos Absolut con tónica, observé que una esbelta figura se encaminaba a la puerta, procurando ocultar su rostro (el rostro de la esbelta figura, no el de la puerta).
Interceptéla (marinera)
-Tú cómo cóñoyá has sabido que estábamos aquí? Nos has seguido?
-Cómo se te ocurre, Nuña!! Es que es mi garito preferido!.
-Y permiten la entrada a un tío de tu calaña?, añadió inmisericorde.
Afortunadamente, en aquel momento, apercibióse de que me encontraba con miembros del grupo que acababa de triunfar en la plaza de San Celipe. Jesús y Susana apoyaban amigablemente su mano en mi hombro. Miguel Ángel y Elena sonreían. Dicha circunstancia (unida, supongo, a la previa ingesta de alguno de los yintonis que elabora Rodo, el moralo) tuvo la virtud de dulcificar un tanto su gesto adusto.
Tras unos instantes de reflexión díjome:
-Puede que, a la postre, no seas tan importuno, pelma, insoportable, insufrible, inaguantable, molesto, fastidioso, cargante, pesado, latoso, irritante, empachoso. Tan coñazo, vaya. Otros vendrán que bueno te harán, dictamina la sabiduría popular.
Refirióme, luego, que, para su desgracia, debido al ingente trabajo que suponía el palimpsesto, le habían enviado una ayudante que no hacía sino entorpecerla.
-Pierde los textos, los traduce erróneamente, los envía a quien no debe, se da de baja o de alta cuando peor me viene. Me está volviendo loca, Paco. Hasta preferiría trabajar contigo.
No obstante, acobardada por la luz que iluminaba mi rostro, puso punto final a la conversación:
-Si nos permites largarnos en paz y no nos sigues, te enviaré algo que no dejará de complacerte.
...
Escribo esto tras abrir el correo y ver que hay un mensaje de Nuña
-Supongo que tiene alguna relación con el hallazgo del que habláis en tu blog. Lo había extraviado mi ayudante.
(Creo que se refiere a ese intro de Habbo en que había una foto dun tío con el cránedo perforao, pero es que no lo encuentro).
Las aventuras que refieren los cavecanos cuando, tras el comienzo de la diáspora, regresan eventualmente a su domus, nos hacen albergar un fuerte deseo de acompañarlos. Hasta ahora nos disuaden dos circunstancias: Por un lado, esa diosa Arremphe, a la que es preciso encomendarse, nos provoca pavor. Por otro, el hecho de ser desertores nos hace temer un encuentro no deseado con alguna romana patrulla, que nos situaría en el circo, devorados por los leones.
Sin embargo, nos causa regocijo un hecho: parece ser que en las universitates están aprendiendo, de verdad, a hablar latín. Incluso han afirmado tener un instructor llamado Caesar. Si consiguen, como pretenden, hablar, siquiera chapurrear, la lengua del imperio, conseguiremos de nuevo comunicarnos con ellos fluidamente. En efecto, desde que falleció Plexiglás, nos resulta difícil comprender ese batiburrillo con el que se comunican. Ese calbhe que llaman, y que sólo Plexiglás alcanzaba a dominar. Se me humedecen los ojos al rememorar el día que nos dejó: partió a dar un paseo con Dufoie y Priest, durante el cual éste último se empeñó en explicarle afinaciones posibles para la tabularpa, al tiempo que Dufoie empuñaba una tabularpa-bajo similar a la inventada por Habbi Zhydd y tañía sin cesar. Cuando pudo liberarse de ellos, había perdido su fe en la raza humana, y utilizó un estilete contra su propia sien .
-Esta parte, continúa Nuña, debe de ser el comienzo de un texto más largo en que hablan de la diáspora cavecana. Aún no puedo proporcionarte lo que falta: ya te contaré. Eso sí, si dejas de seguirme y de darme el coñazo. O también si consigues alejar de mí a esa ayudante que me han enculao.
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Os mantendré informados.
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Anales,
Nuña
domingo, 18 de octubre de 2009
O'Carolan
Concierto de O'Carolan, anoche en la plaza de San Celipe. Gran éxito de crítica y público.
Esta pieza que grabé es de Jesús Acero (el que toca la mandola y la gaita)
Momentos de la invocación a Ætilia Veneranda. El templo se llama La campana de los perdidos
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amiguetes fiesteros
viernes, 16 de octubre de 2009
Ese pedazo de grupo de Joaquín Pardinilla
Acerquéme a la piazza de San Celipe a escuchar a estos músicos.
De izquierda a derecha:
Fletes,
Sobiesky (o como sescriba),
Pardi,
Ernesto,
Alberto,
Juan Luis.
Pasmaos de frío candaban todos. Pardi lo dijo en la presentación: se había visto a varios jerifaltes del PP con las manos en sus propios bolsillos.
En esta primera pieza que grabuve, afeóme la conducta Susana, de O'Carolan:
Ignoraba edia que tratábase de bidro, no de daguerro
Pieza intitulada Hermeto, que cuadra bien con reciente introito
Solos importantes:
Y cvando me compre una olaimpus como la de Sher Vleidy se verá algo en los bidros
Ha hi que da esso
De izquierda a derecha:
Fletes,
Sobiesky (o como sescriba),
Pardi,
Ernesto,
Alberto,
Juan Luis.
Pasmaos de frío candaban todos. Pardi lo dijo en la presentación: se había visto a varios jerifaltes del PP con las manos en sus propios bolsillos.
En esta primera pieza que grabuve, afeóme la conducta Susana, de O'Carolan:
Ignoraba edia que tratábase de bidro, no de daguerro
Pieza intitulada Hermeto, que cuadra bien con reciente introito
Solos importantes:
Y cvando me compre una olaimpus como la de Sher Vleidy se verá algo en los bidros
Ha hi que da esso
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